Parapeto.- El empeño de “Venezuelizar” a Colombia.
Julio Bahamón
Uno se queda perplejo de lo que está sucediendo en nuestro país. Aterrados frente a las similitudes que están ocurriendo, aceleradamente, calcadas del desastre que viven los hermanos Venezolanos. Desconcertados vemos los cambios que, a las patadas, le han provocado a la constitución vigente, reformas que se acomodan exclusivamente a los intereses de las farc, y que vienen siendo orquestadas por el alto gobierno en temas cruciales de la política nacional. Guardo la esperanza que el pueblo colombiano haya tomado atenta nota del gravísimo daño que el ejecutivo le hace a las instituciones, en su afán de convertir a Colombia en la nueva Venezuela “Chibchabolivariana”. Al gobierno nacional la constitución de 1.991 le ha importado, en este ruinoso proceso de paz, un comino. Los principales sobrevivientes de la asamblea constituyente que la parió no se dan por enterados. Podemos asegurar que la intención de Santos es perversa, ya que nada le ha costado avanzar hasta donde ha llegado, como dijo el ExVicepresidente Angelino Garzón, que Santos no aprovechó la experiencia de su mentor político el Expresidente Álvaro Uribe para hacer un buen gobierno, y se fue en contravía del sentimiento patrio; a él solamente le interesa defender los estropicios que le ha inferido a nuestra carta, y consiguió que las reformas tengan una vigencia por 12 años, algo muy parecido a la propuesta de Maduro, en el vecino país, con su convocatoria a una presunta Constituyente originaria con la que quiere, vaya sorpresa, incorporar a la Constitución de Venezuela el poder comunal, y de paso, imponer por ese medio el régimen comunista en la constitución del vecindario, para estar 20 años más con la revolución bolivariana. Al mismo tiempo los intentos totalitarios en Colombia no se han hecho esperar pues el gobierno quiso meter, gato por liebre, en la redacción y defensa de un proyecto de decreto, Ley de tierras, con marcado tinte Castrochavista, para hacer valida la figura de la expropiación directa y eliminar la propiedad privada. Pretendió utilizar a la Contraloría General para crear un escándalo mediático, sin fundamento legal, y de paso solicitar que se investigara una inverosímil acumulación de baldíos, nueva cortina de humo, colocando con ello en la picota publica a inocentes y honestos propietarios de tierras con títulos legalizados desde antes del año 1.994, al punto que el exsuperintendente de Notariado y Registro y actual jefe de Cambio Radical Jorge Enrique Vélez salió a desbaratar el libreto acondicionado por el ejecutivo. La mala fe cunde como la peste en el alto gobierno. Esa maña y costumbre es constante en el gobierno como nos lo recordó también Angelino Garzón en la convención del CD. Por consiguiente, La militancia del CD debe tener claro que acudiremos el año entrante a las elecciones para elegir un Presidente amigo de la institucionalidad, elegir igualmente un Congreso admirable, con candidatos idóneos, y con un solo programa de gobierno, con los que saldremos victoriosos y apelaremos a instrumentos legales para revisar y corregir el daño que el contubernio, Santos – Farc, le ha hecho a Colombia. Mayo 18/17. Julioba.
