domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-11 08:28

Parapeto

Julio Bahamón

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 11 de 2016

Con el mismo rasero

Disculpas.- Sobre mi columna de hace ocho días, esta  no fue posible   publicarla en razón a que me encontraba por fuera del país, y desde donde yo estaba, la Isla de Malta, me resultó imposible utilizar mi correo para enviarla a redacción. Pido por ese motivo disculpas a la dirección del periódico y a quienes me leen todos los jueves  en este importante medio de información. Hoy, ya de regreso a mi país,  me parece importante hablar sobre el caso de los Cubanos inmigrantes, de paso hacia los Estados Unidos, a quienes se les ha querido dar un tratamiento de parias y de indeseables por parte del gobierno Nacional. NO sucedió lo mismo cuando hace apenas pocas semanas, se le dio un tratamiento distinto, tolerante y amistoso, a las oleadas de venezolanos que se tomaron por varias días la frontera, puesto que  en un numero de más de 140.000 personas se aventuraron a ingresar principalmente a Cúcuta a hacer compras de artículos de primera necesidad, ya que en su país debido al régimen dictatorial del presidente  Maduro, la inflación económica ha conducido a ese Nación hermana a la más profunda desesperación en las familias pues no encuentran en sus galerías, mercados o tiendas de víveres nada que comprar para atender la manutención diaria de sus hijos. En Venezuela el desabastecimiento es total.  El gobierno de Santos,  en este caso fue laxo, no tuvo en cuenta que dentro de esa inmensa masa de ciudadanos venezolanos bien pudieron infiltrarse decenas de miles de milicianos de la revolución Bolivariana siglo XXl pertenecientes a la organización de ciudadanos afines al régimen del sátrapa y  despótico Maduro. Así como ingresaron en varias oportunidades avalanchas de vecinos por Cúcuta y por el Departamento de Arauca, hacia el Catatumbo, emporio del nuevo ejército ELENOFARIANO (ELN y FARC),  y el gobierno de Bogotá lo permitió, quisiéramos saber si la Cancillería colombiana se tomó el trabajo de verificar que esos mismos, casi 140.000 venezolanos necesitados   regresaron todos a su país , o si acaso, se quedaron por allá en el Catatumbo o se desplazaron hacia los llanos colombianos  algunas docenas de miembros del ejército irregular de Maduro, llamados Milicianos de la revolución brazo armado de represión de la dictadura vecina. Sin embargo, con el fin de avanzar en esta columna, démosle el beneficio de la duda a la Canciller Holguín y veamos el tratamiento, bien distinto que ese ministerio, por orden del Presidente Santos, le ha dado al caso de los Cubanos, que huyendo, de otro avezado régimen dictatorial, el de los hermanos Castro, les ha querido aplicar, inclusive, violando clarísimas disposiciones legales vigentes en casos, como el que les asiste a los inmigrantes Cubanos que solamente desean que se les dé un salvoconducto para proseguir su tránsito hacia los Estados Unidos. El gobierno de Colombia, inusitadamente, eleva a condición de delito y se amenaza a la gente buena de la ciudad de Turbo localizada el en Golfo de Urabá, y a quienes se atrevan a ayudar a esta familias de Cubanos, en las localidades de Acandí, Capurganá y Zapsurro,  que desesperados en su país, han iniciado un éxodo hacia la Libertad. Han dicho los voceros de los 400 ciudadanos de Cuba que prefieren morir en las selvas del Darién, en el norte del Departamento del Chocó, antes de pensar en regresar a su patria por que le temen al exterminio les que aplicarían sus autoridades por su intención de viajar hacia Panamá. Muchos de ellos están siendo víctimas de los llamados “COYOTES”, gente sin escrúpulo alguno para robarlos, engañarlos y algunas veces asesinarlos para quedarse con sus escasas pertenencias en ese largo y doloroso camino hacia la Libertad. El rasero que se les aplica a los venezolanos es uno, es humanitario, debemos reconocerlo, a pesar del  tratamiento que le dio maduro a nuestros compatriotas cuando ordeno hace un año,  cerrar la frontera con Colombia,  fue atroz. La casa de Nariño en este caso obedece a su nuevo mejor amigo, y también en el caso de los cubanos acata  al anfitrión de los diálogos sordos y desequilibrados de la Habana.  Viola nuevamente  el gobierno legados internacionales que manifiestan que: “Ninguna persona puede ser deportada al país de origen sin un proceso administrativo y sin que se le garantice que a su regreso no va a haber ninguna represalia”. Será bueno recordarle al gobierno la cita Bíblica que dice: “Con la vara que mides, serás medido”. Agosto 11 de 2.016. Julio Bahamón.