domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-09-08 08:09

Parapeto - Se equivocan de cabo a rabo

Julio Bahamón

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 08 de 2016

Los amigos de los diálogos sordos de La Habana se han venido lanza en ristre contra quienes nos hemos atrevido a cuestionar el resultado de esos acuerdos, que calificamos como altamente nocivos a los intereses de la Nación. Estar con el NO a lo acordado en la Isla de los Castro no es estar en contra de la Paz, ni a favor de la guerra. Podemos afirmar que somos aún mucho más amigos de la Paz quienes disentimos, que los mismos promotores del desaguisado pacto logrado en la Cuba comunista. Personalmente lo digo, esas tediosas reuniones presididas por el Dr. De La Calle no favorecen la democracia ni están apoyando la normatividad constitucional vigente, pues muchas de sus disposiciones han sido vulneradas y otras tantas desaparecerán de la carta Magna una vez se ponga a andar la maquinaria de la nueva sociedad, Gobierno – FARC.  Y que conste que no lo digo yo. Lo dijo hace ocho días el abogado de las FARC en entrevista con El Tiempo, cuando lanzó la siguiente perla: “a partir de ahora, el gobierno y las FARC no serán más contrapartes, sino socios”. La mayoría de los altos funcionarios del gobierno vienen utilizando toda clase de sofismas para engañar al electorado. Veámoslo: Que no habrá impunidad. Falso. Sí habrá impunidad; especialmente con aquellos rebeldes responsables de crímenes de lesa humanidad, pues nos espera una justicia transicional complaciente. Recuerden la de Gaviria, (del 90 al 94). Así funcionó en su gobierno la política de sometimiento a la justicia, concedida al tenebroso Pablo Escobar. Que no harán política con armas en la mano. Falso. Si la harán, pues reiteradamente los cabecillas de los insurrectos han manifestado que no depondrán las armas hasta que no sea suscrito el documento final. Lo que nos permite deducir que el 2 de octubre las tendrán en sus manos, y con ellas someterán a los habitantes, dentro y alrededor, en sus zonas campamentarias. Que liberarán a los niños que han llevado a la fuerza a las filas de esa organización criminal. Falso. Después de haber dicho que no tenían menores en sus filas, finalmente lo han aceptado, pero solamente se comprometen a liberarlos después de la firma del documento que ponga fin al conflicto armado.

El jueves anterior, el exministro Carrillo Flórez dijo sofísticamente en su columna del periódico El Tiempo, que: “Existe un gran desafío para los jóvenes. Tienen en sus manos la llave que clausurará la puerta de la guerra cerrando el capítulo que quedó pendiente al Frente Nacional y a la Constituyente”. Falso de toda falsedad. Después de la Constitución del 91, que a partir de la firma del funesto documento “Dejará de Existir”, tal cual como desapareció la de 1.863, con la de Rafael Núñez en 1.886, el país cayó en un sueño profundo de corrupción nunca antes visto en la historia de Colombia. La mermelada oficial empalagó al Congreso, a la Corte Constitucional, también a La Fiscalía, y a La Contraloría, que son claros ejemplos de la descomposición social que nos agobia. Como lo dijo el conspicuo director nacional por el Sí, el expresidente Gaviria: “Bienvenidos al futuro”. Julio Bahamón. Sept 8/16.