sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-12-08 07:51

Para la muestra un botón

Alfonso Vélez Jaramillo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 08 de 2016

Como me hubiera gustado que los incrédulos del proceso de paz de la Habana presenciaran personalmente, lo que vi,  el afectuoso recibimiento que le tributaron al primer general del Ejército que visita  el corregimiento de Chapinero, Huila.

Extraordinario, porque esa localidad y su zona rural siempre fue catalogada hasta antes de iniciarse las conversaciones de paz como un santuario de las Farc, a donde  no llegaba tan fácil un gobernador, un alcalde y mucho menos la fuerza pública, estrictamente por razones de seguridad.

La insurgencia estaba en su patio y de alguna forma sus habitantes convivían con ellos que merodeaban y sembraban el terror en la zona rural de varios municipios del Huila y el departamento del Tolima, era un peligro llegar allá.

Recordemos que a principios del año 98 fue secuestrado por guerrilleros de “Frente José Losada” en las empinadas montañas de ese corregimiento el entonces alcalde de Neiva Jorge Lorenzo Escandón Ospina, apenas iniciaba su mandato, razón por la que no volvió a la zona rural nunca más.

Sin contar que hace mes y medio estuvo allí el Gobernador Carlos Julio González, invitado por los campesinos para debatir las obras de desarrollo que adelantará en su periodo y especialmente en la etapa del pos conflicto. 

El gobernador convidó en esa oportunidad al mayor general Jorge Humberto Jerez, hasta esta semana comandante de la 5ª. División del Ejército con jurisdicción en el Centro y Sur del país y quien tomó posesión como Comandante de la La Fuerza de Tarea Conjunta Omega (FUTCO), la más importante del país.  

No contento el alto oficial, regresó a Chapinero esta semana para inspeccionar los trabajos que adelantan los ingenieros y soldados, en la construcción de la escuela de la vereda Bajo Horizontes, que funcionaba en una sola pieza y que estaba que se caía, obra con la cual se comprometió ante la comunidad y les está cumpliendo.

Es más, fue acompañado del alcalde Rodrigo Lara Sánchez y varios empresarios entre ellos Orlando Rojas Bustos y Rubén Guzmán, y representantes del Comité de cafeteros y las Cooperativas, quienes aportaron los recursos para la construcción de la obra, con apoyo de la alcaldía de Neiva y la Gobernación del Huila.

Inclusive, es más notorio lo que cuento porque el mismo Orlando Rojas, uno de los más amenazados del Huila, hace trece años tuvo que sacar a su familia de Colombia, luego de recibir amenazas de las Farc, sin embargo no escatimó esfuerzos y fue a Chapinero, en donde paradójicamente algún habitante le dijo que allá sabia de él.

No es un secreto que hasta varios años muchos empresarios, comerciantes y ciudadanos subían atemorizados a la zona rural de ese corregimiento a pagar sus vacunas, cuando la violencia de las Farc estaba en su máximo nivel.

Hoy en Chapinero, como en muchas otras zonas de Colombia, gracias al proceso de paz reina la tranquilidad con la presencia y el apoyo de las fuerzas militares, que gozan de la confianza y reciben  el cariño y el apoyo de la comunidad que quiere salir adelante.

Chapinero está ubicado en las montañas del Huila a 132 kilómetros de Neiva y a cinco horas por una difícil carretera de topografía montañosa, en donde los campesinos  sufren muchas necesidades, especialmente de salud que ahora son atenuados por los helicópteros del batallón Tenerife y de la Novena Brigada, al mando del Coronel Marino Valencia Rico.

La Fuerza de Tarea Conjunta Omega (FUTCO), no es ni más ni menos que la unidad de las Fuerzas Militares de Colombia integrada por aproximadamente 21.000 miembros del Ejército, la Fuerza Aérea  y la Armada Nacional, creada para combatir el plan estratégico de la guerrilla de las Farc, en el suroriente del país, y ahora tiene la responsabilidad del manejo de la seguridad en las zonas veredales transitorias de normalización  zona el proceso de paz.