Palomo Linares
Margarita Suárez
Me ha dolido mucho la muerte del Maestro de la Tauromaquia, pintor y actor de cine, Sebastián Palomo Linares, un personaje que logró tejer una buena amistad con su colega, mi esposo Jorge Herrera, la cual se mantuvo hasta su muerte ocurrida hace pocos días. El año pasado que estuvimos de paseo por España, hablamos con él y nos dejó el grato sabor de sus palabras siempre amables y generosas hacia quien le llamaba “padrino”, por haber fungido Palomo como tal, en la alternativa como Matador de Toros de Jorge Herrera en Benidorm y en la confirmación en Madrid, donde el testigo fue Francisco Rivera Paquirri. La historia de Palomo fue llevada al cine, con él como actor protagonista en una cinta llamada “Nuevo en esta plaza”, que tuvo mucho éxito. El torero también actuó en la película “Solos los dos” por allá en los años sesentas, junto a la cantante y actriz Marisol, la estrella española del momento. Palomo fue famoso y mediático, no sólo en España sino también en América, a veces más popular que muchos cantantes, actores y deportistas, de los que visitaban por entonces a nuestro país. La amistad del torero con grandes estrellas del cine, las letras, la pintura, y desde luego de la tauromaquia, fue muy publicitada. Su finca “El Palomar” era epicentro de grandes fiestas, con presencia de personajes de la época como Gina Lollobrigida, Lucía Bosé, Pablo Picasso, Carolina de Mónaco y futbolistas de su equipo preferido, Atlético de Madrid. Hasta se habló de un romance de Palomo con Carolina Kennedy. El noviazgo con la barranquillera Marina Danko, disparó más su popularidad. La noticia del matrimonio ocupó portadas de las revistas más reconocidas de los dos continentes. Sus dos hijos mayores, Sebastián y Miguel, quisieron ser toreros pero no lograron alcanzar la gloria de su padre. El menor, llamado Andrés en homenaje a su amigo Andrés Pastrana, se inclinó por el diseño de joyas como la madre. Marina rehízo su vida después que se separó de Palomo y está a punto de casarse con un multimillonario suizo. Por su parte Palomo compartió los últimos cuatro años de su vida, con la jueza Concha Azuaraera, quien según dijo el torero lo hizo muy feliz. Se ha ido un grande, un palomo que voló muy alto. Paz en su tumba.
