Pacto nacional por la familia
Amadeo González Triviño
Siempre nos hemos quejado por la forma de corrupción que se difunde por todas las instituciones día a día, y nos hemos centrado en hacer las críticas permanentes a los gobernantes, entre ellos, a quienes ocupan puestos en el Congreso de la República y las corporaciones descentralizadas de todo orden.
Olvidamos entonces, que existen fórmulas y mecanismos desde las cuales, los ciudadanos pueden concurrir a exigir y demandar las políticas sociales, económicas o culturales, requeridas en cumplimiento de los principios que la Constitución Política tiene establecidos y que son los elementos esenciales sobre los cuales, podemos y debemos participar en la construcción de nuestro Estado.
En este trasegar por tales mecanismos de participación de iniciativa ciudadana, ha nacido la idea de fortalecer uno de los elementos esenciales para generar un Acuerdo de Convivencia, que debe ser la base angular de nuestra sociedad y sobre la cual, tenemos que liderar proyectos e iniciativas para fortalecer nuestra solidaridad, nuestra tolerancia, nuestro respeto y sobre todo, nuestra participación activa en la construcción de un nuevo país.
Hoy, hemos iniciado un propósito nacional: Un pacto nacional por la Familia, el cual ha sido reconocido por la Registraduría Nacional del Estado Civil, mediante una Resolución que acepta el trámite de un proyecto de CONSULTA POPULAR, previo el lleno de los requisitos de ley, con el cual, estamos convocando a todo el país, para que nos apoyen en esta cruzada nacional, recogiendo firmas y en la medida en la que se cumplan nuestros objetivos, los poderes públicos queden revestidos de las exigencias que se demandan en provecho de nuestra propia sociedad, mediante la adopción de los mecanismos de protección, apoyo y fomento de la familia, como núcleo esencial de la sociedad.
Cultura ciudadana, cultura de familia, cultura de correspondencia entre los deberes individuales, colectivos y políticos, deben entrelazarse para hacer realidad, uno de los primeros requisitos en un acuerdo para la paz. No es negociando la rendición o las condiciones de vida de unos pocos. Es procurando la generalización de los beneficios sociales del Estado Social de Derecho, la que nos impulsa a pensar y repensar en éste país, en ésta sociedad y en todo lo que se nos ha negado por obra y gracia de los fenómenos de corrupción, de abuso del poder, de nepotismo, de burocracia y de formas de desgobierno a las que nos hemos acostumbrado.
Consideramos al igual que la experiencia de otros procesos de paz y de otras formas de convivencia a nivel internacional, que se requiere el compromiso de todos, para que hagamos posible un proyecto de liderazgo, sin propósitos personales de figuración política, como realmente lo estamos haciendo, para que los elementos creados por el Constituyente, sean realmente utilizados por los ciudadanos, ante la ausencia del compromiso de nuestros dirigentes políticos, ante la corrupción que los embargó y especialmente ante la forma como han transformado los intereses políticos en intereses personales que deben ser censurados y deben sufrir las consecuencias de un proceso de responsabilidad histórica y social contra la dirigencia política tradicional, que estamos empezando a liderar, como un pequeño paso, que ha de sumarse a otros tantos, gracias a nuestra vocación de servicio y a nuestro compromiso con las comunidades.
El pacto nacional por la familia, es nuestro primer paso en la construcción de una sociedad para el siglo XXI. El rescate de la familia y la obligatoriedad del Estado de Derecho en su protección, es nuestro compromiso de CONSULTA POPULAR, que muy pronto ha de llegar y difundirse a nivel nacional, para que se nos acompañe en este propósito.
