Pacto de no agresión
Alfonso Vélez Jaramillo
En un acto sin precedentes en las elecciones de los últimos años en el Huila, los candidatos a la alcaldía de Neiva suscribieron un pacto de no agresión desde sus respectivas sedes políticas. Es una iniciativa muy buena.
Ayudar a atemperar los ánimos y manejar con respecto las relaciones en la época electoral.
Ratifica que sí hay violencia generada por algunos personajes que por dinero u otro interés, se meten en la vida privada, levantan falsos testimonios y critican hasta el más mínimo detalle de los demás aspirantes.
En mi columna “Periodismo que envenena el Alma”, advertí que hay individuos que posan de honrados y de manera soterrada desde algunos medios de comunicación y las redes sociales hacen su trabajo destructor.
Considero que se debe desenmascarar a quienes esconden su identidad bajo seudónimos para arruinar la imagen de los candidatos adversarios, unos porque reciben y otros por animadversión.
Gorky Muñoz Calderón, Germán Alberto Bahamón Jaramillo y Rodrigo Lara Sánchez, enfátizaron en que debe haber un control total para evitar que los ataques salgan desde sus sedes políticas.
Es un pacto de honor muy difícil de cumplir, pero no imposible, lo digo por experiencia, pese a ello aplaudo esta iniciativa planteada por Luis Alfredo Ortiz Tovar, rector de la Universidad Cooperativa, durante un foro convocado conjuntamente con Fenalco.
El pacto de no agresión, permite en todas las esferas conocer mejores detalles de las propuestas de gobierno en temas sensibles y pertinentes para el desarrollo de las ciudades y regiones.
Debido a los constantes ataques y ofensas, muchas veces sin sentido y sin argumentos válidos, el ejercicio de la política ha perdido prestigio en los últimos años, y por esa razón hay quienes no toman en serio a los diferentes candidatos a cargos de representación popular.
Debe ser igualmente un mensaje para los trabajadores de los medios de comunicación, en donde hay celos y prevenciones que no nos permiten ver más allá de las narices, sobre todo conocer las necesidades que deben atenderse con prontitud por nuestros gobernantes.
Repito, que no tienen dignidad quienes se dedican disfrazados a vivir del periodismo netamente mercantilista, sin tener en cuenta los intereses supremos de la comunidad, porque suficiente daño le hacen al gremio y el resto de la sociedad.
No es que pretenda coartar la capacidad de expresión ni de análisis, lo que se pide es que esta actividad este acorde en lo posible, mas como orientación que como negocio.
No obstante, no quiere decir que el periodista no pueda expresar con franqueza por quien votará, o que no pueda participar en el debate como trabajador, directivo o simpatizante, tiene derecho, porque antes de ser periodista es un ciudadano con capacidad para elegir sus gobernantes.
El compromiso adquirido por Gorky Muñoz, Germán Alberto Bahamón y Rodrigo Lara, es una prueba de fuego que pone sobre el tapete la capacidad que pueda tener cada uno para exigir buen comportamiento y contener a sus seguidores, un asunto no muy fácil.
Y no está por demás recalcar, que levantar falsos testimonios es un trabajo (si se puede llamar trabajo a esto) al mejor estilo “del todo se vale”, porque quien acude a esta vía de hecho no le alcanza la materia gris en su cerebro para pensar y generar ideas formadoras a sus candidatos.
Esta forma de incursionar le ha quitado prestigio a la actividad política, ya que en lugar de que se presenten propuestas se cae en el más ruin de los procedimientos, aparentemente electorales.
