viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-03-28 08:40

Pañitos de agua tibia

En las últimas horas se conoció el pronunciamiento de la Comisión Reguladora de Comunicaciones, según la cual los operadores de telefonía celular han compensado el mal servicio que prestan a los usuarios con “más de 138 millones de minutos… equivalente a 21.000 millones de pesos”.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 28 de 2014

La cifra suena más que bien, sin embargo, en la práctica es solo un pañito de agua tibia que en muy poco -o mejor en nada- compensa el pésimo servicio que estamos recibiendo de casi todas las empresas que en la actualidad operan el negocio de la telefonía celular en el país.

Para citar un ejemplo: una persona que se quejó por la constante caída de la señal -lo que genera la pérdida de la llamada y la obligación de marcar nuevamente, con la perdida en minutos que esto acarrea- recibió en “compensación” cuatro minutos “gratis”.

Como vemos el resarcimiento o la indemnización que hacen al usuario es prácticamente ridícula y no se compensa en nada con la pésima prestación y mucho menos con las elevadas tarifas que como todos sabemos, comparativamente son unas de las más elevadas del continente.

Está claro que en este negocio el usuario casi siempre pierde, con el agravante que existen varias instancias de vigilancia y control, como el caso de la Comisión Reguladora de Comunicaciones, que hoy está aplaudiendo a los cuatro vientos la tímida, descolorida y hasta vergonzosa compensación, lo que se traduce en una total desprotección para quienes utilizamos una línea telefónica celular, que para el caso de Colombia es desproporcionada, al punto que hoy existen más líneas activas que colombianos vivos, según las estadísticas que maneja el Ministerio de las TIC.

Y para reforzar nuestra tesis que más parece una queja, recordemos que en las próximas semanas entra a regir la prohibición de las cláusulas de permanencia, algo que en teoría debería beneficiar a los usuarios, sin embargo, tampoco resultó cierto, pues ahora la permanencia está amarrada al aparato (teléfono) y no a la línea, con lo que se supone las empresas están cumpliendo la norma (hecha le ley, hecha la trampa).

Esta es la triste realidad de unas empresas que ganan miles de millones de pesos al año por prestar, como lo sentimos todos los colombianos, un servicio que es menos que deficiente.