Oídos, humildad Y cabeza fría
Jorge E. Lozano Mestre
Quisiera creer que sólo es la “horrible noche” la cual hace mención nuestro Himno Nacional, pero no, no es sólo es noche, es día, noche, semanas y ya meses. El pánico se empieza a apoderar de la ciudad y de sus habitantes, la inexperiencia y la altivez, se han apoderado de a poco de nuestras autoridades municipales. No tengo nada en contra de nadie, más bien, puedo decir que me preocupa la situación de la Ciudad ante tanta circunstancia adversa que se ha levantado y que debilita la gobernabilidad y la institucionalidad del Municipio, con lo que presurosamente la misma ciudadanía podría empezar a descreer de quienes hoy dirigen nuestro destinos.
Son varios escenarios que han servido para debilitar la imagen de popularidad del Alcalde y eso preocupa, porque, el primer mandatario de Neiva debe seguir la línea de que, entre más favorabilidad tenga es porque viene haciendo las cosas bien, pero parece que no es así. Lamentable situación, no porque eso sólo le afecte a él, también nos afecta a todos los neivanos.
Recientemente, con lo sucedido en el Concejo entre el cabildante Mateo Trujillo y el Alcalde, pude entrever que las diferencias ya no son de tinte político, sino también personales, lo mismo puedo presumir de las relaciones entre los funcionarios con muchos ciudadanos que se atreven a criticar la tímida gestión que al pasar por el séptimo mes ha hecho “La Razon de Todos”. Hoy día me deja perplejo evidenciar algunas posturas de personas que en alguna época fuesen tan allegadas al Mandatario pero que hoy son algunos de sus principales contradictores y, para rematar, el tema de actualidad en la que la Ministra de Vivienda que fue Alcaldesa de una gran ciudad, venga con el Precandidato Vicepresidente a dejar en evidencia más debilidades a la “Autoridad” y línea de mando que debe tener los conductos regulares de la Administración, todo ello deja un sin sabor bien grueso.
Conozco a Lara Sánchez personalmente, no como muchos. Lo considero una buena persona, que tiene buenas intenciones y que le ha hecho a Neiva una propuesta ambiciosa y difícil de cristalizar, pero que se puede llevar a cabo con cierta diligencia, dedicación y disciplina, no sólo de él, sino de sus más cercanos colaboradores, pero si algún día pudiese hablar personalmente con él le diría con respeto y con cariño un adagio que me inculcó mi madre, quien él atendió en el quirófano antes de fallecer: “El respeto y la autoridad no se imponen, se ganan y se ganan con el ejemplo”, sólo es necesario reencausar las cosas, luchar sin descanso por los buenos objetivos, mirar más allá de las derrotas y valorar lo aprendido para seguir adelante, lo siguiente era lo decíamos con mi buen amigo y coequipero de gestas políticas Sergio Younes “El arte de gobernar no trae manual ni instrucciones, pero si se tienen en cuenta tres “razones” (oídos, humildad y cabeza fría) se puede forjar un buen camino”, tal vez, el mejor para nuestra Neiva.
