Oyendo a Pepe Mujica
Por Jaime Salazar Díaz
¡ Impresiona ¡ La franqueza, claridad, sencillez y contundencia de sus frases. Sobre todo la autoridad moral de quien es consecuente en su vida y en sus hechos, con su discurso. Además de la bonachona simpatía y del auténtico tono “porteño” de un líder campesino curtido en mil batallas políticas y en varias de las de verdad desde cuando era “tupamaro” la fuerza de su lógica gusta y convence. Así no se esté de acuerdo con el ciento por ciento de sus pensamientos políticos y personales, no hay más remedio que hallarle la razón en temas como la necesaria solidaridad de continente sudamericano (o latinoamericano) que debe buscar su propio camino en su propia historia. Y en la visión futurista de América Latina - nacida en la mente genial de Bolívar antes de1.830 y repicada por José Martí en 1.891- que, digo yo, tiene su asiento no solo en lo histórico-político sino también en la apropiación científica, tecnológica y empresarial de las inmensas riquezas naturales de nuestro subcontinente.
La Amazonía, pulmón del planeta, Los Andes, descomunal reserva mineral, biológica y climática y las fabulosas pampas argentinas acompañadas en el extremo sur de los bellísimos fiordos chilenos que dan paso a la desconocida Antártida. Para no hablar del Caribe, caleidoscopio de razas, culturas, tesoros submarinos y destino soñado de europeos y norteamericanos. “Reservorio de la humanidad” llama Pepe Mujica a Nuestramérica.
Contrasta esta diamantina y franca visión con la marrullera y tortuosa actitud de nuestros revolucionarios de fusil y caleta, calados de cocaína y dólares hasta la médula y saturados de registros catastrales, testaferros y cómodos descansos internacionales. Mujica, en su Presidencia, no se queda ni con su sueldo mensual porque lo reparte entre los más pobres y es en su “chacra” (finquita) en donde recibe a los periodistas internacionales que lo buscan desde todos los rincones del planeta. Chacra que nunca ha dejado de ser su residencia a donde llega en su viejo “escarabajo” de los sesenta o setentas sin ostentosas y traquetas cadenas de burbujas blindadas y erizadas de metralletas.
“No creo en Dios”…..”Pero respeto a todas las religiones” dice sin ufanarse de su ateísmo. No comparto esta falla de su intelecto, pero la disculpo. La dedicación entera a la política, seguramente no le ha dado tiempo a meditar las maravillas de la Creación, que todos los días nos sorprende en los laboratorios terrenales y espaciales y en los observatorios de mil ojos y mil orejas con sus “descubrimientos” que no son otra cosa que la confirmación de la eternidad y la pequeñez de nuestra efímera especie humana.
Pero si comparto su tesis de que es aquí y ahora en donde está el escenario de nuestra responsabilidad como personas y sobretodo con nuestros semejantes. El Paraíso llegará si nos lo merecemos. Mientras tanto no hay que olvidar que Alguien allá arriba nos dice: “ayúdate que yo te ayudaré”. Manos a la obra.
