Otro estilo
Margarita Suárez
Deshojando Margaritas
En la web se encuentra un video, no reciente pero sí vigente, sobre la forma como viven los diputados en Suecia. Cabe destacar que allí los diputados no son los integrantes de las Asambleas Departamentales como ocurre en Colombia. La denominación hace referencia al Parlamento. Suecia es una monarquía constitucional. El rey Carlos XVI Gustavo es el jefe de estado, pero su poder real está limitado a funciones ceremoniales y oficiales. Quien decide el rumbo del país es la clase política. Durante la semana, mientras legislan, los diputados permanecen en Estocolmo, capital de Suecia, en apartamentos personales de entre 18 y 40 metros cuadrados de extensión, que suministra el estado al igual que las dietas (salario) y otros beneficios. Tienen un solo cuarto, que a la vez sirve de sala y dormitorio. La lavandería y la cocina son comunitarias. Cada quien lava su ropa y asea su departamento. No hay empleadas domésticas, pero sí unas reglas rígidas que les exigen dejar limpio lo que usen. Hasta los años 90, los diputados no contaban con dichos apartamentos y dormían en sofá-camas en su propio despacho. No tienen secretarias ni asesores, mucho menos carros ni conductores. El anterior primer ministro de Suecia vivía en un apartamento de 300 m2 sin empleados domésticos. Reveló que él mismo lavaba y planchaba su ropa, y dicen que su tarea preferida era limpiar la casa. Cabe destacar que Suecia no es un país “chichipatoso” ni mucho menos. Por el contrario, es uno de los países con más alto índice de Desarrollo Humano y figura entre las veinte economías más grandes del mundo. La forma de vida de los diputados mientras trabajan, nos puede parecer austera y admirable, pero no lo es. Es simplemente otro estilo, otra cultura. Por ejemplo en la serie de TV gringa “House of Cards” de Netflix, en la residencia del presidente de los Estados Unidos no se ven empleadas domésticas sino al mandatario en la cocina, preparando su sándwich o sacando de la nevera el jugo, o sirviéndose su whisky. Contrario al Príncipe Carlos de Inglaterra, de quien se dijo una vez, que siempre estaba detrás suyo un empleado, que hasta le echaba la crema dental en el cepillo. Insisto, son estilos.
