Otro debate de las drogas
El debate del consumo de sustancia psicoactivas va más allá de la simple política criminal. Ahora, tras tres décadas de una lucha infructuosa, vemos que se avecina otra lucha que el Estado debe ganar.
Se trata de las consecuencias de salud propias de los consumidores. De acuerdo con él en el país hay unos 32.000 personas han tenido contacto con la heroína. En la encuesta citada por el Gobierno en el estudio, realizada entre el 2011 y el 2014 contactó a 2202 personas en seis ciudades, muestra que cuatro de cada 10 consultados han utilizado jeringas usadas, y si bien el 53 por ciento dijo que la limpió, solo el 0,44 lo hizo con hipoclorito, básico para la esterilización.
En Colombia de la cifra de consumidores de heroína, hay unos 15.000 que se inyectan. De acuerdo con el informe en Cúcuta un adicto puede inyectarse dosis hasta nueve veces en el día. La edad de inicio es a los 18 años, pero existen casos en los que comenzaron antes de los 12. Se intercambian y reciclan jeringas, y en ocasiones preparan dosis con agua de charco, gaseosas y orines. En el caso de las mujeres es común el intercambio de sexo por dinero o por heroína.
El estudio que fue denominado ‘La heroína en Colombia: producción, uso e impacto en la salud pública’, hace un crudo retrato del mundo en el que viven los adictos que se inyectan, no solo heroína, sino también cocaína. También se afirma que también se inyectan hasta benzodiacepinas y alcohol.
Pero el mero consumo no es lo único que preocupa. La parte higiénica y el riesgo de propagación de enfermedades se han convertido en una realidad que preocupa al sistema de salud. Sobre todo porque aparecen enfermedades como VIH-sida y la hepatitis C.
Lo que indica esta realidad es que la comunidad de los ‘inyectores’, cada vez es más amplia. Lo que pone en riesgo el contagio de enfermedades como las antes mencionadas sobre todo por la actividad sexual entre hombres y por la no utilización de preservativos.
De modo que este interesante informe del ministerio de Justicia es de obligatoria lectura en las administraciones públicas, donde se deben tomar medidas para atenuar esta problemática que se ha convertido en una verdadera preocupación.
