viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-10-23 09:05

Otro crimen de lesa humanidad

La petición para que la justicia declare crimen de lesa humanidad el magnicidio del líder y pensador del Partido Conservador, Álvaro Gómez Hurtado, fue hecha por los expresidentes de la República, Belisario Betancur Cuartas, César Gaviria Trujillo, Andrés Pastrana Arango y Álvaro Uribe Vélez.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 23 de 2014

Y no podría ser diferente. Álvaro Gómez Hurtado, jurista, periodista, escritor doctrinario y muy coherente, uno de los más grandes pensadores que ha tenido Colombia, fue asesinado por fuerzas oscuras y por razones eminentemente políticas. Algo indudable es que a Álvaro Gómez lo mataron por su forma de pensar.

Su crimen no es disímil al magnicidio de Luis Carlos Galán o cualquier otro de los políticos y líderes asesinados en la complicada época de Pablo Escobar, suficiente razón para pensar que al igual que los otros casos, debe ser declarado como tal.

La definición de crimen de lesa humanidad, recogida en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, comprende las conductas tipificadas como “asesinato, exterminio, deportación o desplazamiento forzoso, tortura, violación, prostitución forzada, esclavitud sexual, esterilización forzada y encarcelación o persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos, de orientación sexual u otros definidos expresamente, desaparición forzada, secuestro o cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre”.

“Leso” significa agraviado, lastimado, ofendido: de allí que crimen de lesa humanidad aluda a un crimen que, por su aberrante naturaleza, ofende, agravia, injuria a la humanidad en su conjunto. Entonces por definición se confirma que el caso Gómez Hurtado debe ser declarado como delito de lesa humanidad.

Quienes conocieron a Álvaro Gómez aseguran que sus finos y punzantes escritos plasmados el periódico El Siglo, fundado por su padre Laureano Gómez, habrían sido la causa de su muerte. Otros aseguran que Gómez Hurtado, desde la cátedra que dictaba en las más prestantes universidades del país, se estaba convirtiendo en un problema para muchos. Álvaro Gómez Hurtado ponía a pensar a sus alumnos, a quienes lo leían y a quienes lograron ser sus amigos.

Y el problema se agrandó cuando amplió su espectro para generar opinión. Las páginas de El Siglo, la cátedra universitaria y luego el noticiero de televisión 24 Horas, uno de los más vistos en su momento por la calidad e imparcialidad de la información.

Pero además incursionó en la política como concejal, luego como diputado para consagrarse como uno de los mejores representantes a la Cámara y senadores de la historia colombiana, destacándose como un político serio, responsable y coherente.

No logró ser presidente de Colombia, pese a presentar su nombre en 1974 contra Alfonso López Michelsen, en 1986 contra Virgilio Barco, y en 1990 a la cabeza de un movimiento suprapartidista, el Movimiento de Salvación Nacional, con el que obtuvo la segunda votación de los comicios, superado por el candidato César Gaviria Trujillo.

En ese momento, segundo pero con una alta votación, se perfiló como el sucesor de Gaviria quien llegó al cargo tras recoger las banderas del también asesinado Luis Carlos Galán Sarmiento.

El país clama justicia y en el caso de Gómez Hurtado no puede ser diferente. Colombia necesita saber quién o quiénes fueron los protagonistas de estos execrables crímenes, sólo así lograremos la paz de un país que por estos días solo piensa en justicia, perdón y reconciliación.