Otra salida en falso
Editorial
Como una salida en falso ha sido catalogada la medida monetarista implementada por el presidente venezolano Nicolás Maduro, de sacar de la circulación los billetes de cien bolívares en un lapso de tiempo de 72 horas que expiran mañana, creando el mayor pánico financiero en los diferentes sectores productivos y en la sociedad en general, que vislumbra una amarga navidad, por la irracional y absurda decisión, que va en detrimento del bienestar del pueblo de la república Bolivariana de Venezuela. La situación social, política y económica que está enfrentando Venezuela por la aplicación de las erradas políticas macroeconómicas, están desestabilizando los principales indicadores económicos, que junto con la disminución abrupta de los precios internacionales del crudo que ha sido una de mayores rentas que presenta el presupuesto venezolano, ha creado un panorama crítico para el bienestar de un pueblo que, en otrora, se enorgullecía de ser una de las mejores economías latinoamericanas. Además la euforia y las bravuconadas del primer mandatario venezolano, para atender el clamor de su pueblo que busca afanosamente una salida democrática y soluciones al desabastecimiento de los principales productos de la canasta familiar y del suministro de materias primas para el desarrollo industrial de este país, no encuentran respuestas coherentes para atender la demanda interna de bienes y servicios, que ha incidido que en las actuales circunstancias, la popularidad del presidente se encuentre en los mínimos históricos de los sondeos de opinión, con un indicador irrisorio de aceptabilidad por debajo del 10%.
El gobierno venezolano ha expresado que más de 300.000 millones de bolívares en billetes de 100, están por fuera del país y que ha creado una escasez al interior del país, para satisfacer la demanda interna de bienes y servicios. Sumado a lo anterior, la decisión abrupta de cerrar nuevamente la frontera con Colombia por 72 horas, ha generado una crisis para todos los habitantes que habían vuelto a recuperar la dinámica comercial en los pueblos fronterizos de los dos países. Los controles de migración, ha provocado el decomiso de todos estos billetes, que perderán su valor y legalidad en la nación petrolera, con el fin de hacerle frente a supuestas mafias internacionales dirigidas desde Colombia que almacenan el papel moneda para desestabilizar la economía del país. Lo anterior es ir en contravía a s las leyes del mercado binacional y a la política cambiaria de Venezuela, porque los que salen perjudicados con estas descabelladas medidas, son las comunidades de ambos países, pero sobre todo las de los venezolanos, que habían vuelto a recuperar lentamente la demanda de mercancías que las adquirían en el comercio colombiano. Existe una incertidumbre sobre el futuro que tendrán los exiguos ingresos de las familias venezolanas por estas medidas anacrónicas y dictatoriales de un presidente que desconoce totalmente el manejo del mercado financiero y económico de un país.
