domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-08 09:42

Otra lectura al “no”

Amadeo Gonzalez Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 08 de 2016

Es equivocado que todo el país se haya concentrado en afirmar que el único responsable del fracaso del plebiscito del gobierno nacional, es fruto de las gestiones adelantadas en la campaña por el “NO” por parte del Centro Democrático.

Consideramos que los responsables son los principales grupos políticos que hoy en día están enmarcados en la Unidad Nacional, y que fueron incapaces, inferiores e ineptos en la forma de convocar a sus propias huestes en el proceso de apoyo a lo que hoy defienden y lo que se han comprometido, luego de las mermeladas y la forma como van llevando a éste país al caos y a la debacle total.

El Centro Democrático solamente ha puesto una idea, que no ha sido la que ha centrado toda la atención en este proceso y del cual, se ha valido en los actuales momentos para pregonar un liderazgo que no se merece y que se le reciba con un tratamiento que no es el adecuado.

Recordemos que hay otros factores que llevaron a este desastre y que como ya se ha advertido, empieza por un juicio de responsabilidad histórico a la clase política tradicional que no se vio volcada a las calles a defender lo que solapadamente dicen defender y dejaron solo al Presidente Juan Manuel Santos en ese propósito.

Se ha de identificar igualmente como responsable a los mismos miembros de las Farc, cuando tomaron en forma folclórica todos los cuestionamientos que se le hicieron con la entrega de las armas o con el reconocimiento de la reparación hacia las víctimas. Todo fue un espectáculo que generó en todo momento incertidumbre y dio lugar a que las comundiades no aceptaran su ofensa, cuando uno de aquellos parodiando un bolero, gritó a los cuatro vientos: “quizá, quizá, quizá”. O bien cuando otro advirtió que las armas no se entregaban porque eran la garantía para el cumplimiento de los acuerdos por parte del gobierno nacional.

Todo esto se suma a esa política abusiva y desconcertante del Gobierno Nacional en cuanto se dedicó a una actividad insulsa, irresponsable y mal motivada para orientar ese propósito nacional que estaba enmarcado por la difusión de los Acuerdos, por la pedagogía democrática, a la que nunca se llegó, la cual nunca se consolidó y por el contrario, fue el espectáculo de la arrogancia y de la prepotencia como ya lo habíamos advertido en nuestras columnas anteriores, máxime que el tiempo y el afán por obtener el premio de la paz, quizá fue el motor que ocultamente demandó la inmediatez de dicho plebiscito.

Finalmente hay que destacar que la abstención y el desconocimiento de las comunidades, ha sido el gran derrotero de este fracaso del gobernante de turno y sobre todo, ha quedado a la luz demostrado, como ya lo habíamos sostenido y lo había reafirmado alguno de los miembros de la Corte Constitucional, luego de la sentencia de constitucionalidad del Plebiscito, dichos acuerdos si son renegociables, si se pueden abrir de nuevo, pero por amor de Dios, no por lo que diga Uribe y su séquito, sino por lo que sea mejor para el país y para la garantía de la seguridad jurídica de nuestro Estado Social de Derecho.