Otra demostración de atraso
El reconteo de 13.700 mesas de votación, ordenado por el Consejo Superior de la Judicatura al Consejo Nacional Electoral y la Registraduría Nacional, podría cambiar radicalmente la composición del Senado de la República.
Lo dispuesto se sustenta en una acción legal instaurada por el Movimiento Político Mira, que argumentó que “el marcador (esfero) utilizado en las elecciones del pasado 9 de marzo, traspasaba el papel y hacía que el voto en blanco apareciera marcado al tiempo, lo que anulaba el sufragio de quienes habrían votado por el Mira”. También esgrimieron que los cálculos son desproporcionados comparados con los obtenidos en elecciones pasadas. El accionante, Carlos Baena, actual senador del Mira, asegura que en los comicios anteriores la diferencia era de 2% (entre los resultados de Cámara y Senado) y en esta ocasión fue del 10%.
Lo cierto es que la tesis del Mira tuvo eco en el Consejo Superior de la Judicatura, pese a que algunos de los magistrados se apartaron de la decisión.
Ahora lo que viene puede ser más que trascendental, pues el escrutinio que apenas arrancará la próxima semana, podría modificar sustancialmente el mapa político en todo el país.
Lo primero es que si las pretensiones del Mira prosperan, estarían ganando entre dos y tres curules en el Senado, lo que significaría que la U, el Partido Liberal y el Partido Conservador, perderían cada uno un escaño.
Para el caso del Huila, esto complicaría mucho, pues aumentaría el riesgo de no conseguir la curul a los senadores Jorge Eduardo Géchem y Carlos Ramiro Chávarro, quienes siguen de últimos en las listas, en la pelea, presentando reclamaciones y alimentado la esperanza de mantenerse en la alta Corporación.
Con esta decisión lo primero que hay que decir es que no tiene sentido que se entreguen credenciales el próximo 19 o 20 de julio, en el entendido que la posibilidad que cambie la conformación del electo senado es muy grande.
A la fecha la Registraduría no declaró en qué tiempo podría realizarse el proceso, pero garantizó que trabajarán según lo establecido por la acción judicial.
Esto también debe llevar a una revisión del tarjetón, del sistema electoral y hasta de los plumones o marcadores con que se marcan los tarjetones. Es inaudito que estos simples elementos no fueran probados antes del proceso.
Como sería de diferente el panorama si ya tuviéramos implementado el voto electrónico, caso en el cual no estaríamos ahora en el limbo, pendiente de cambios significativos en el ente legislativo más importante del país, y todo por haber utilizado unos marcadores cuya tinta no secó en forma inmediata, una demostración más del atraso en que se encuentra nuestro sistema electoral.
