Otra de Comfamiliar
Alfonso Vélez Jaramillo
Me gustaría saber porque motivo, razón o circunstancia el Consejo Directivo de Comfamiliar Huila no ha permitido la posesión del nuevo representante de los trabajadores, pese a que su nombramiento se produjo hace casi dos meses.
Que hagan público los fundamentos de su negativa y que digan cuáles son las formalidades para que se cumplan un mandato legal de este tipo en esa institución.
El consejero designado es el dirigente sindical José Luis Castellanos, a quien no se le ha permitido su posesión, sin embargo su nombre fue publicado en un documento firmado en pleno por el Consejo Directivo, apoyando al director Armando Ariza, una vez fue privado de la libertad.
Castellanos, que representa a la Confederación Unitaria de Trabajadores, CUT, y pertenece al sindicato Asociación de Institutores Huilenses, ADIH, aseguró que nunca firmó ese documento y que por el contrario se le ha negó el ingreso a las sesiones del Consejo de Comfamiliar.
¿Si no puede asistir como consejero por no estar posesionado oficialmente por que apareció firmando comunicaciones como directivo de Comfamiliar?
Si es verdad lo afirmado por Castellanos, es otro delito por aparente falsedad en documento público que se suma a este escándalo que tiene preso a Ariza Quintero y, sobre la pared a todo el Consejo Directivo.
Se coloca nuevamente sobre el tapete la crisis de Comfamiliar que mantiene en estado de deslegitimación social a sus directivas, aunque se afirme que todo está en orden y que las anomalías investigadas por la fiscalía nada tienen que ver con su administración.
Precisamente, y contra lo que piensa la mayoría de la sociedad huilense, el Consejo Directivo de Comfamiliar se saca en limpio al decir que “la actual crisis no ha puesto en tela de juicio las responsabilidades corporativas, sino que ha encausado procesos de responsabilidad individual”.
Según ellos, “ahora esta situación distorsiona el interés y la voluntad de quienes están comprometidos con el futuro de Comfamiliar”.
La afirmación la hizo el presidente Luis Alberto Trujillo Salazar, en un oficio enviado al Consejo Gremial.
Se infiere que ahora el único responsable de la delicada situación, segun el Consejo, es el ex director Armando Ariza Quintero, y no ellos, porque ya no está.
Llama la atención esta tesis por su condición, calidad y responsabilidades funcionales como directivos, hágame el favor.
Por otro lado, pese que la justicia aun no ha dicho la última palabra, considero que si el Consejo Directivo de Comfamiliar desea legitimar su representación y superar la crisis de confianza y credibilidad institucional tiene la obligación de hacer claridad ante una asamblea general de aportantes.
En esta asamblea deben explicar sin rodeos sobre todos estos temas, sino lo hacen estarían encubriendo actividades públicas, ya que como administradores de recursos parafiscales actúan como servidores públicos y debe responder ante la sociedad.
Si se niegan estarían aceptando los señalamientos de ilegalidad y cargando sobre sus hombros la cruda realidad que vive Comfamiliar en todos los sectores de opinión.
Me reclamaron por haber mencionado en una columna el nombre de la anterior Presidenta, en su condición de firmante de una comunicación dirigida al sindicato el día 22 de junio de 2015, invocando que ella había renunciado tres o cuatro meses atrás, pero el 22 de junio todavía aparecía firmando documentos. La mencioné porque su firma y su nombre aparecía como Presidenta en esa fecha.
