Oquedad
Por Ernesto Cabrera Tejada
Las sociedades se mueven en el acelere de sus sistemas de elección y convivencia que deben producir emociones. No sé si haga uso adecuado en este caso de la palabra oquedad; la entiendo como el vacío al interior de un cuerpo en apariencia conveniente. Retrato de nuestras instituciones.
El último informe de Transparencia Internacional, el movimiento mundial contra la corrupción, demanda más acciones en vez de tanta retórica de los gobiernos americanos. Por pilas se difunden consecuencias de malas prácticas que sucumben la filosofía de Estado y desequilibran instituciones.
Las temáticas de la cumbre Panamá 2015, son claves en mejorar la calidad de vida de millones de personas afectados por intervenciones egoístas y politizadas. La lentitud y pésimo manejo entorno a conductas corruptas sólo deja avances cortos en papel, lejos del ideal.
“Los escándalos de corrupción desestabilizan y hacen más difícil fortalecer instituciones que se necesitan con urgencia para servir mejor a los ciudadanos”, dijo José Ugaz, Presidente de Transparency International.
Y es que en la mayoría de países del área tienen problemas comunes de corrupción que debilitan la democracia, generan incertidumbre y una apocada credibilidad en cuanto a acciones decisorias.
La oquedad en Colombia en procesos como el de paz, lleva cúmulos de ilusiones y cuestionamientos, la vaguedad de algunos aspectos mortifica a buena parte de la sociedad que cree pero no logra apasionarse, la historia de la corrupción profunda está presente.
De igual manera nuestras instituciones no logran poner freno y por el contrario resultan involucradas en actos delictivos que pretenden dejar en la impunidad; ello hace insuficiencia en el compromiso de todos.
¿Es posible superar el problema de la corrupción y salir de la fragilidad que produce un estado de oquedad? Con métodos poco racionales, Singapur, logró pasar de ser extremadamente corrupto a transparente y desligó entre otros el fenómeno unido con la actividad política y la triste filosofía del "roban pero hacen".
Ojala Panamá 2015 también salga de su oquedad y asigne directrices para sociedades desarrolladas, tolerantes, inclusivas y felices en donde no hay corrupción porque todos tiene lo que merecen.
