Optimismo y Desilusión
Vagamos entre el optimismo y la desilusión. Es el país de Santos, ridículamente democrático, dramáticamente ilusorio, lento y corrupto.
Al iniciar su repetido sueño, Santos, sin mucha inteligencia emocional, provoca optimismo, hace el intento por ser cordial, desea no caer en la apatía cada vez que surgen adversidades que desilusionan.
Su juicio no le permite venderse como un tomador de decisiones bajo incertidumbre, no conquista a la Nación. Piensa con su optimismo, cree socavar y debilitar opiniones racionales en su contra. Ese exceso de optimismo originado en sus errores cognitivos producto de las presiones que vende con pobreza soportado en exageraciones de su talento y habilidad.
Reconocer lo contrario le resulta vergonzoso, es apenas lógico para alguien que se creé que está por encima del promedio de su clase. Ello lo lleva a cometer más errores de atribución, se arroga resultados positivos mientras que los adversos se los adjudica a factores externos. Su optimismo prolifera debido a las limitaciones de su tarda imaginación, se cree único representativo y se engaña en su confianza. Su optimismo le lleva a exagerar en el control que cree tener y superar contingencias pronosticando resultados falaces, subestima tiempos, costos y riesgos.
Su optimismo deviene de una imaginación que intenta evitar errores huyendo a la realidad. ¿Debería ser pesimista?, no, las opiniones pesimistas son reprimidas por considerarlas desleales y debilitan el pensamiento crítico.
El desafío reside, en que un optimismo centrado y perseverante bajo un pensamiento crítico y con el realismo necesario evita la permanente desilusión a que nos somete cada vez que abre la boca. Arrecho dijo Serpa de Santos, ¿arrecho? ¿Se quiere comer la paz en solitario? Se puede indigestar y nos llena de desilusión.
PUA: Desilusión causó el nombramiento del hijo del maestro Salustiano Tapias, el exministro de Samper, el defensor de los torcidos negocios de tierras por parte de monopolios empresariales en los llanos orientales, el defensor y comodín de RCN y Caracol, el defensor de fortunas y cientos de contratos en donde aparenta embelesando lagartos de prensa que lo presentan como el “súper ministro”.
