domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-15 09:08

Opiniones Iresponsables

Amadeo Gonzalez Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 15 de 2016

Con mucho estupor encontramos en éste mismo Diario, opiniones que rayan en posiciones extremas y que en mi sentir, no deberían ser publicadas, cuando de calificar o de irrespetar a los demás, se trate.

Como asiduo lector de las columnas de opinión de los diarios nacionales e internacionales, otra forma de ver la realidad es la que se controvierte en aquellos, pero desafortunadamente en nuestros periódicos locales, en los medios de comunicación de provincia y en sus emisoras, es alarmante, injusto y deja mucho que desear, el uso y el abuso de éstos medios.

Este hecho particular está revestido de una situación en la que se sindica sin razón, se acusa sin fundamento o con falsas pruebas que nadie conoce y se condena a muchos ciudadanos que merecen respeto y que hacen parte de una sociedad a la cual han servido o le están prestando un servicio.

Es hora de volver los ojos a esos fenómenos propios de la responsabilidad del editor, para que sin que haya censura, se sopesen con mucho esmero, tales colaboraciones, tales columnas, por cuanto, los principios básicos del respeto y de la convivencia, son diariamente menoscabados con comentarios que rayan en la injuria y en la calumnia, en el pánico económico, y porque no, que van más allá, incluso para instigar al delito o para propiciarlo, cuando no para silenciarlo.

No olvidemos que ese cuarto poder en nuestra sociedad, en nuestros municipios, es disímil y contradictorio, por cuanto el periodismo local está supeditado por la participación que se tenga en la difusión o pauta publicitaria que se obtenga de ciertas instituciones públicas o privadas, al igual que por lo que hoy llamamos desde el alto gobierno, como “mermelada”, y por tanto, los valores del periodista, los principios del columnista y su forma de convocar a puntos de reflexión, en la búsqueda de la verdad o su aproximación a la misma, pueden chocar de manera abrupta, con una información sesgada, con intereses ocultos y por qué no, con valores difusos que se pierden y se trastocan como un artículo de primera necesidad.

Consideramos que uno de los principales temas a destacar cuando de informar o de pregonar una noticia se trate, es el respeto por los derechos fundamentales del otro, no se puede confundir el derecho a la libertad con el derecho a la opinión, el derecho a informar correctamente y/o el derecho a generar y crear conciencia social de los hechos y circunstancias que se suceden a nuestro alrededor.

Ser periodista no es al mismo tiempo ser Juez, acusador y defensor en una simbiosis extraña de intereses contrapuestos, es generar espacios para la reflexión, para el acercamiento y para el descubrimiento real de la verdad por parte de quienes están encargados de hacer y direccionar la justicia.

En esta debacle histórica que vivimos en los actuales momentos, cuando es urgente y necesaria la defensa de elementos tan nuestros pero tan controversiales, como la libertad y la opinión y el derecho a la información, no podemos caer en lo bajo, pretendiendo crear una moral y una ética que no se tiene.

Es hora de repensar nuestro papel protagónico en la sociedad, porque cuando hacemos daños o generamos un daño con el micrófono o con el medio de comunicación, la víctima generalmente nunca se repone de dicho daño, es decir es irreparable y la honra no se construye con el perdón o con la rectificación cuando se ordena en una decisión judicial, la honra no se reconstruye ni siquiera con el olvido.