lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-02-10 06:35

Oda a la vida retirada

Froilán Casas

Escrito por: Froilán Casas
 | febrero 10 de 2016

Para escribir este artículo me quiero inspirar en la ODA A LA VIDA RETIRADA de Fray Luis de León, siglo de oro de la literatura española, sólo tomo una estrofa: ¡Qué descansada vida, la del que huya del mundanal ruido, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Si esto lo decía un hombre del siglo XVI, ¿qué diremos hoy? Si otrora había ruido, ¿qué podemos constatar hoy? Sobre todo en el mundo tropical, el ruido ensordecedor campea por todas partes. La gente quiere huir de sus propios problemas llenándose de sonidos estridentes. Viven imponiéndole la música a los vecinos. No hay sitio en donde usted encuentre la paz ambiental. En Europa no se pone “música” en los buses, trenes, etc. Los bares ponen música solo al interior. La contaminación auditiva es bastante controlada. Aquí reina le ley de la selva. Domina quien más tiene capacidad de imponerse. El Código de Policía no contempla una manual de convivencia o, las autoridades no lo hacen cumplir. Sí, porque como se debe respetar el “libre desarrollo de la personalidad”, bajo este pretexto, les amargamos la vida a los otros. En las discotecas lo poco que se habla es a gritos. Allí los encuentros personales están mediados por el ruido. Allí se está junto a pero no con el otro. La gente es tan irrespetuosa, sobre todo los jóvenes, que con sus auriculares de separan del grupo o de quienes van con él. No hay peor grosería que ignorar al otro. Cuando uno se siente ignorado, se siente despreciado.

En medio de tanta bulla se padece la mayor soledad. Por eso tanta gente vive amargada y tantos suicidios. Hoy cuenta más el “youtube” que el interlocutor cercano. El otro no cuenta, cuenta el equipo. Es una sociedad absolutamente deshumanizada. La cercanía del otro no es suficiente, hay que buscar al de afuera. Por buscar al de afuera, se pierde al de adentro. Mucha gente huye a los campos para encontrar solaz. ¡Ah! Espere que llegue el vecino y verá que le quita la paz. Por eso mientras más alta sea la tapia, mejores son los vecinos. La mayoría de la gente  padece una ignorancia crasa: saben manejar a las maravillas todas las técnicas de comunicación, pero carecen de relaciones personales. Los libros no aparecen por ningún lugar. Las enciclopedias de los cibernautas no dan tiempo para aclarar dudas y profundizare el conocimiento en buenos autores. El sentido crítico está por los pies. El imaginario cultural está siendo dominado por las redes sociales. Ellas tienen la última palabra. Se combate un dogmatismo con nuevo dogmatismo de calibre relativista. Lo que hoy es bueno, mañana puede ser malo y viceversa. La gente no quiere encontrase consigo misma, se niega a reconocer sus propias debilidades. Las llena con la música estridente. De tanto escuchar el exterior, nunca se encuentra con su propio interior. La familia de hoy vive aislada; cada quien vive su mundo y con el pretexto de la libertad, cada quien se aísla y establece su propio alcázar inexpugnable. ¡Cuánta gente vive la amargura de la soledad!