domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-19 09:25

Nunca la arrogancia ha sido buena aliada

Froilán Casas

Escrito por: Froilán Casas
 | octubre 19 de 2016

Parece que los improperios y los insultos han bajado de tono. Los resultados del plebiscito han  permitido un discurso más conciliador. Espero que aprendamos la lección. La paz debe ser incluyente, las diferentes opiniones son expresiones de la común búsqueda de la paz. Los del SI y los del NO, la abstención,  queremos la paz, es algo evidente. En la contienda electoral pasada no hubo vencedores ni vencidos: todos queremos la paz. En la vida de los pueblos, la sabiduría nos muestra que la soberbia no es rentable.  Quien sube con arrogancia, puede bajar con vergüenza. Napoleón se sintió el dios del mundo, su orgullo le obnubiló su inteligencia y perdió en Waterloo. El monstruo Hitler se sintió el superhombre y fue humillado en Rusia y, antes que llegaran los rusos a Berlín se suicidó. ¿Dónde le quedó su arrogancia? Enrique VIII fue un hombre cruel, mató a sus esposas y su cuerpo cadavérico tenía una pestilencia como no la expelía ningún otro cadáver humano. Toda la corte huía de su cuerpo hediondo. El gran maestro del Superhombre, el hombre con voluntad de poder, terminó su vida tristemente y en el más duro abandono en la ciudad de Weimar. Casi todos los dictadores y tiranos mueren en manos de su propio pueblo que los idolatraba.  La sencillez, a diferencia de la arrogancia, es atractiva, es fascinante. El hombre sencillo rectifica, ofrece disculpas, reconoce sus errores. El arrogante y soberbio jamás ofrece el perdón y menos aún, se arrepiente. Los grandes ídolos de las bellas artes y del deporte, son, con alguna frecuencia, soberbios y altivos. Los endiosan tanto que ellos terminan por creerlo. ¡Qué ilusos! ¿Qué es la vida? Una gota de agua en el océano. Hay gente que no sabe manejar los triunfos, los éxitos. Se crecen tanto que levitan. No se eleve tanto que el golpe puede ser mortal. Ante el triunfo, humildad y, ante la derrota, capacidad de lucha. No menosprecie al débil, él puede tener un corazón más grande que el suyo. En los logros de su vida, han intervenido muchas personas, empezando por sus padres. No olvide ser grato. Recuerde que todo lo que haga por los demás, Dios lo recompensará. Quien no vive para servir, no sirve para vivir. La bondad y la capacidad de acogida son rentables, sea expresivo, dele importancia al otro. No viva reclamando amor, dé amor. El amor por naturaleza es fecundo. El amor no reclama, el amor ofrece amor. Mientras más alto esté, más sencillo debe ser. El otro crece cuando usted se baja y esto le da mucho sentido a su vida. Vivir es un arte, aprenda a vivir; el aprendizaje exige una permanente búsqueda y un permanente rectificar y emprender planes de mejoramiento. Nunca es tarde para empezar, empiece ya. No sea aguafiestas de la alegría ajena; que su presencia cause gozo, no malestar. Dele importancia al otro para que él se sienta persona. Reconocer el error es ganar la verdad. Sume no reste. No sea agresivo, respete las opiniones de los demás para que ellos respeten las suyas.