Nuevos patrones de convivencia ciudadana
Editorial
Dentro de la temática planteada en la Cumbre de Gobernadores del sur occidente del país, se abordó a través de un taller, los alcances y el espíritu del nuevo Código Nacional de Policía, que desde hace 45 años no se modificaba, lo cual estaba provocando una incapacidad estatal, porque se carecían de los mínimos elementos normativos para contrarrestar el desbordamiento de algunos comportamientos ciudadanos que atentaban contra la sana convivencia ciudadana. Con la magistral exposición de la Teniente Esperanza Buitrago, expresó a los asistentes que la iniciativa gubernamental se había presentado ocho veces y nunca culminó los trámites legislativos en el Congreso de la República, porque no se tuvo el respaldo de las mayorías de las bancadas y de las organizaciones comunitarias para llevar a cabo con este objetivo.
Al fin se logra cristalizar este propósito, y el parlamento colombiano toma con seriedad esta reforma al Código Nacional de Policía, que permite crear los mecanismos y establecer las herramientas jurídicas que fueron consensuadas ampliamente entre todos los entes gubernamentales, representaciones de las Facultades de Derecho y demás actores de la vida nacional, que lograron definir los lineamientos definitivos y que fueron ampliamente debatidos en las respectivas Comisiones del Congreso de la República.
Inicialmente debe existir una amplia difusión de todo el articulado a través de los medios de comunicación, por la complejidad de esta Ley, que necesariamente va a crear una transformación en los comportamientos de la ciudadanía, porque las autoridades gubernamentales a nivel territorial y los miembros de la Fuerza Pública, tendrán las facultades esbozadas en la normatividad en comento, para intervenir en el comportamiento anormal de algunos ciudadanos, que han sometido a su voluntad y libre albedrío de manera irracional, a las demás comunidades, con actos que atentan contra la sana convivencia y la tranquilidad de amplios sectores poblacionales.
En el foro se planteó, que este código se convierte en un instrumento valioso para todas las autoridades de policía y no solamente para el personal uniformado, sino para todas las autoridades policiales, el Presidente, los gobernadores, los alcaldes, los inspectores, pues abarca muchos temas como lo son mineros, de sanidad, entre otros. Con ello se les garantiza a todas las comunidades, la legitimización del ejercicio de los derechos y las libertades públicas con fundamentos de autonomía personal y la autorregulación individual y social, así como el cumplimiento de sus deberes en los temas de seguridad y convivencia ciudadana. Lo anterior va a generar mucha resistencia entre las personas irracionales, pero tendrán que aceptar el clamor ciudadano para contribuir en el mejoramiento del nivel de vida de sus semejantes. Estas medidas son indispensables para frenar la irracionalidad en el comportamiento de los ciudadanos infractores que no atienden la normatividad existente, dentro de una sociedad un poco convulsionada que busca la tranquilidad y la paz para convivir sanamente.
