domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-07-18 08:20

Notas cafeteras

Luis Alfonso Albarracín Palomino

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 18 de 2016

Se cree que la comunidad de los Jesuitas introdujeron a la Nueva Granada los primeros granos de café en el año 1730, generando un proceso de masificación del cultivo porque a través de las penitencias que hacían estos curas a los supuestos feligreses pecadores de la época colonial, consolidaron socialmente y económicamente algunas regiones del país, como Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindío, Valle, Cundinamarca y Santanderes, entre otras, permitieron formar a través de los siglos la economía colombiana. Desde el año 1930, Colombia se destacó por ser el segundo país productor mundial de café detrás de Brasil que mantuvo su liderato hasta el año antepasado cuando pasó a ocupar el segundo lugar, por la entrada de otros países al nuevo escenario global en la producción del café. De acuerdo a la Organización Internacional de Café OIC, durante la vigencia de 2015, Brasil se ha consolidado como el primer productor de café, seguido de Vietnam, Colombia, Indonesia, Etiopía y ocupando el sexto lugar, India. Pero al interior del país se ha venido presentando un malestar generalizado entre las 560.000 familias productoras de este grano, porque el punto de equilibrio de los costos por carga de café está alrededor de 750 mil pesos aproximadamente y el gobierno nacional a través de la Federación Nacional de Cafeteros, lo paga a veces por debajo de este valor, ocasionando pérdidas operacionales en este importante renglón de la economía colombiana.

Es importante destacar que el anterior valor depende de dos factores externos como son el precio de mercado establecido en la Bolsa de Valores de Wall Street de Nueva York que lo ha venido manteniendo por debajo de los US 1,45 la libra y del precio del dólar que se ha mantenido en un nivel de precios no superiores a $2.923,46.  Además los costos de producir este grano, son muy altos por el incremento mensual y permanente de los combustibles que encarecen el transporte, sumado al orden público, insumos altos, cambio climático, altas tasas de interés, deterioro de las vías de comunicación, falta de estímulos tributarios, altos impuestos, servicios públicos caros, atraso tecnológico, burocratización de la Federación Nacional de Cafeteros, proliferación de plagas, entre otros que se han convertido en el enemigo número uno de todos los pequeños y medianos productores de este grano.