Nos roban por billones
Por Aníbal Charry González
Hasta en la educación, sin que el Estado intervenga oportunamente como siempre para evitar que nos roben. Así lo ha dicho la Fiscalía en el caso de la Universidad San Martín, al solicitar la captura de los saqueadores, tarde, claro, cuando ya no se pueden recuperar, y cuando el cerebro del saqueo a la educación disfrutó tranquila y opulentamente de su bolsa durante años, y ya no puede ir a la cárcel por encontrarse en estado terminal. A riesgo de ser monotemático, con la venia de mis lectores, debo referirme a un nuevo caso de protocorrupción, - que otra cosa puedo hacer-, pues así quisiera referirme a otros temas, el protagonista cotidiano es este virus letal que no está matando invadiendo todo el tejido social que se ha quedado sin defensas para combatirlo.
Es que el Estado es el principal aupador de la corrupción, porque el sistema de control que tenemos está previsto precisamente para fomentar la plaga que les deja buenos réditos a los ladrones en materia de disfrute e impunidad. Porque siempre interviene tarde, para que nos llegue tarde la intervención estatal hasta que nos roban por billones como los Nule y los Alvear. Todo nos llega tarde, como en el poema de Julio Flórez para jarana de los bandidos de todo pelaje que tenemos, con la diferencia de que lo único que nos llega temprano en este país, contrario al verso del poeta es la muerte, que según él también nos llega tarde, decretada por el enjambre de asesinos y corruptos impunes que tenemos en Colombia, que precisamente por esa impunidad se dedican a lo que saben hacer, que es matar y robar.
En materia de educación, que es sin duda el mejor negocio del mundo, y más cuando no se controla como aquí por parte del Estado, el ser una empresa sin ánimo de lucro que debe invertir sus ganancias en cualificarla, no es más que un canto a la bandera, pues ya sabemos que su ingente rentabilidad por esa falta de control, va es a parar a los bolsillos de estos empresarios venales con la complicidad del mismo Estado, que ahora tendrá que responderle por su incuria a los miles de estafados de la San Martín.
Y a propósito de la intervención tarda del ministerio de Educación y la Fiscalía en este caso de masivo saqueo, sería pertinente que aquí en el Huila, así sea tarde se vieran resultados en el mayor escándalo de corrupción de la universidad privada que hemos tenido, como es el caso de CORHUILA, donde hubo un desfalco millonario que fue a parar al bolsillo de estos saqueadores que manejaron los recursos sagrados de la educación como si fuera una heredad para enriquecimiento ilícito como lo hicieron los Alvear, sin posibilidad alguna de que se puedan recuperar precisamente por la intervención tardía y cómplice del Estado.
