No temamos hablar de moto-taxismo
Gracias a comentarios de los corresponsales, nos nutrirnos de temas de interés para tocar en esta columna cada semana.
Y aunque habíamos evitado el tema del indebidamente denominado moto-taxismo, la cantidad de preguntas y sugerencias que últimamente nos han hecho con ocasión de una intervención pública nuestra por televisión alrededor de esta problemática, nos forza a tratarlo hoy.
Uno de esos comentarios trae tres preguntas concretas: 1. Buscando una solución a la “ilegalidad” y persecución de quien transporta personas en motocicleta, ¿se podría crear una empresa asociativa o cooperativa que tomase las riendas de este medio de transporte? Respuesta: No se puede y no importa si se trata de cooperativa u otra forma de organización empresarial. Principalmente porque la moto de dos ruedas nunca podrá garantizar uno de los cuatro principios universales del transporte público: la seguridad. Se podría garantizar tal vez en tres o cuatro ruedas, pero no en dos. Pero hay que advertir que una cosa es transporte público donde media un contrato y un precio (pasaje) y otra, el privado. El primero es ilegal, pero el segundo no. 2. ¿Cuáles serían las ventajas de legalizar dicha activad? R: Le contestamos a nuestro corresponsal amigo que alguna vez en nuestra calidad de Superintendente de Puertos y Transporte propusimos al interior del gobierno, ante la creciente y desbordada actividad de transportar personas mediante contrato en moto, que buscáramos que estas se identificaran y para ello sería necesario aglutinarlas en empresas que usaran distintivos, ya que uno de los líos de esta actividad es la falta de identificación de quién presta el servicio y cómo hacerlo responsable de los accidentes y daños. Además eso podría facilitar al gobierno la tarea de hacer cultura en el pasajero o cliente (la demanda del servicio), pero no tuvo eco porque por supuesto sería contra la ley, su racionalidad y violar compromisos internacionales en disminución de accidentalidad y siniestralidad. Sin duda este es un flagelo, no solo por quien se dedica ilícitamente a esto, sino porque no hay cultura en el usuario para verlo como ilegal, es inseguro, no está cubierto por el Estado y atenta contra la salubridad por el uso de cascos indiscriminadamente. 3. ¿Sería provechoso al sistema económico local? R: Para nada ilegal puede serlo. Se quiere mirar esto como atentado contra el derecho al trabajo, y resulta que es como si los ladrones lo reclamaran. Es ilícito no por antojo, sino porque no garantiza sobre todo la seguridad y los reclamos por responsabilidad civil extracontractual del usuario.
