No sin nostalgia
Por Monseñor Libardo Ramírez Gómez*
Después de más de veinte (20) años de escribir en nuestro ya histórico “DIARIO DEL HUILA”, en columnas en las que dejé importantes constataciones históricas, convertidas luego en publicación conjunta bajo el titulo “MIS RECUERDOS”, y semblanzas en destacadas personalidades de la vida civil y pronunciamientos sobre temas de actualidad, pongo hoy fin a esa labor no sin íntima nostalgia. “Escribe con sangre y aprenderás que la sangre es espíritu”, escribió Nietzsche. Así he escrito, con espíritu de servicio, y que, al menos algunas ideas, hayan quedado entre mis querido coterráneos.
En algunos momentos he sentido estimulo de benévolos lectores, y se dio espacio suficiente en ese apreciado órgano periodístico, en otros he percibido indiferencia ante que salgan o no “Mis Comentarios”, como fue el título inicial de mi columna. A ratos me he sentido reducido a mínimo espacio como aceptándolo sólo por cumplimiento. Todo ello es “gaje del oficio”, que ve aceptación de la benévola acogida y natural comprensión hacia quienes desean temas, distintos o posturas distintas ante hechos o mentalidades.
Por circunstancias de edad, de tiempo disponible, de colaboración para cumplir esta semanal tarea, y por dejar espacio a otros cultores de ideas de más fresco pensar, dejo de ofrecer, al menos temporalmente, a través de esta columna mi modesto pensar, siempre impregnado del deseo de sembrar algo bueno, y con sentimiento de amor ilimite, a mis lectores.
En este ambiente de Navidad, vivida con fe y alegría cristianas, como lo he destacado en mi último artículo, expreso a los directivos del Diario mis mejores deseos por su bien personal, a Doña María Mercedes y a toda su apreciada familia, lo mismo que a todo el personal que con competencia y asiduidad laboran allí, cordial saludo de “Feliz Navidad”. A los benévolos lectores gratitud por la atención prestada, y que les haya sido de provecho cuanto con sinceridad y convicción he expresado en mis reflexiones, escritas solo con el deseo de contribuir al bien, para gloria de Dios a cuyas bondades hemos querido responder. Dios y la Virgen los guarden.
*Presidente del Tribunal Ecco Nal.
