No Se Preocupe Que Los Colombianos Gozan de Mala Memoria
Cuando en el campo de la política se cometen horrorosos pecados por corrupción, ineptitud o por incapacidad,
a quienes nos gobiernan no les preocupa mucho eso porque saben muy bien que los colombianos perdonamos esos hechos con una facilidad enorme y los olvidamos tan rápido que muchas veces seguimos votando por los corruptos e ineptos aunque otrora hayamos criticado su gestión por sucia y o por mediocre.
Vemos cómo, personajes siniestros como Andrés Pastrana y Ernesto Samper a nivel presidencial todavía tienen vigencia y opinan sobre el acontecer diario con total descaro, como si tuvieran peso moral como para criticar, poner en tela de juicio o hacer propuestas de cualquier tipo; ¡qué descaro tan grande!.
En lo regional sentimos movimientos de jauría en aspiraciones a gobernación, ocasionados por personas de dudosa actuación y que por vergüenza no deberían estar esperando un espacio para poner su nombre a consideración de los huilenses, pero su descaro les da vía libre para poner a sonar su nombre y medir el nivel de aceptación y posibilidad de triunfo.
En lo local también hay individuos que trascendieron en este campo y a pesar de su gris trasegar lograron escalar un poco pero la justicia y la democracia les detuvo el avance, no obstante muestran sus dientes y sus garras tras rumores que los mimetizan y les permiten estar vigentes en el sonajero actual.
Somos exageradamente tolerantes e ingenuos porque aguantamos lo que nos hacen y creemos lo que nos dicen, aunque los hechos sean inaguantables y las mentiras increíbles.
Cuando nos encontramos sumidos en privadas reuniones en las cuales podemos emitir discursos de descontento e inconformidad, desatamos toda nuestra ira y desaprobación frente a esas personas que nos han engañado y han dilapidado los recursos públicos, pero cuando el calor de los tintos, los aguardientes o los wiskis se disipan, nuestras mentes se refrescan y comenzamos a pensar en cosas diferentes, desconocemos todo aquello que inspiró esas disertaciones y como borregos mansos y perros mudos volvemos sumisos a sufragar por los mismos y las mismas de las que en un momento criticamos y acusamos.
Esta actitud de los colombianos ha dado vía libre para que hagan y deshagan con nuestros sagrados bienes públicos, porque esperamos que la justicia condene para no votar por ellos o ellas, pero no somos capaces nosotros mismos de juzgar, condenar y castigar, no con el olvido de sus hechos sino con el olvido de sus nombres, para no tenerlos nunca más en cuenta, de esa manera les sacamos de la boca eso que dicen entre ellos mismos, “No Se Preocupe Que Los Colombianos Gozan de Mala Memoria”.
