No nos dejemos engañar
Por Alfonso Vélez Jaramillo
El escándalo que sacude a la Corte Constitucional es un martillazo a la alicaída imagen y al respeto que aún se le tenía a la justicia colombiana, pese a todos sus problemas. La Corte Constitucional era lo único que nos quedaba sin señalamientos de semejante magnitud.
Infiero por esta razón, que la Asamblea Nacional que nos parió la Constitución Política de 1.991 estuvo lejos de imaginarse que con el nuevo sistema de elección de los magistrados se le iba a hacer un daño muy grande al país por la politiquería de alto nivel.
Este negro capitulo que tiene como principal implicado el magistrado de la Corte Constitucional Jorge Pretelt Chaljub, por exigir 500 millones de pesos por un fallo de una acción de tutela, parte en dos la historia de la justicia y saca a la luz pública todo lo que se murmura en los mentideros públicos, que corren chorros y ríos de plata por una decisión judicial.
Que tristeza, era lo único que nos quedaba, sin embargo yendo más allá se puede colegir que no existe el mecanismo a la vista para separar la justicia de la politiquería y la delincuencia que se ha enquistado en todas las actividades.
Como se dijo en su momento, en la elección de Pretel se tuvo en cuenta más la afinidad del ahora encartado magistrado con el Gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, quien lo propuso, que su trayectoria como constitucionalista, lamentable porque reemplazó en el cargo al maestro Marco Gerardo Monroy Cabra, un esclarecido jurista de una carrera respetable.
Preocupa más, que la Presidencia de turno es la que designa candidatos luego de acodar con sus amigos en el Congreso, como pagando favores y de paso anteponiendo sus fichas, sin tener cuenta la trayectoria profesional y sus antecedentes éticos y morales, que se destapan ahora que el país está estar al tanto de la clase de personaje que es Pretel.
Si seguimos así, no tenemos cuando acabar la corrupción que carcome la justicia y al país en general, porque seguiremos con el yo te elijo, tu me elijes y yo te favorezco en tus procesos, ¿y los derechos de las personas en donde quedan?
No son todos, ni están todos los que son, ni la justicia se va acabar por estos hechos, considero que antes de crear nuevos organismos como el anunciado tribunal de aforados sin dientes, se debe adoptar un nuevo sistema de elección de los magistrados y ojala que volviera la coptación para evitar las relaciones directas entre los operadores judiciales, los dirigentes políticos y el Gobierno, con una edad máxima para permitir la rotación y la oportunidad de que otros profesionales puedan acceder a los cargos.
Estoy de acuerdo con expertos en que quizás la enmienda que más le ha hecho daño al país es la reelección presidencial, porque ha permitió la concentración de poder en el ejecutivo que atenta contra los mecanismos de control, de lo que no se salvaron ni las altas cortes.
Con todo esto, tampoco podemos permitir que haya una Asamblea Nacional Constituyente, porque lo que está buscando la oposición del Centro Democrático, es la manera de despedazar la constitución para restablecer nuevamente la reelección presidencial, que tanto daño le hecho a los hermanos colombianos.
Que no se reforme la constitución, ni la acción de tutela bajo ningún pretexto, porque es el mecanismo más expedito para exigir el cumplimiento de nuestros derechos fundamentales plasmados en la norma superior.
Los derechos fundamentales son de aplicación inmediata y pueden ser reclamados mediante la acción de tutela en momentos en que un ciudadano considere que han sido vulnerados o se encuentran en riesgo. De manera que ¡alerta! no nos dejemos engañar.
