No más escollos a la PETAR de Neiva
La planta de tratamiento de aguas residuales, PETAR, que se proyecta construir en Neiva para evitar que la ciudad siga siendo señalada como paria, por ser la que más vierte contaminantes al rio Magdalena, es una necesidad que no admite más plazos.
Tampoco debe haber más intromisiones atacando el sistema de tratamiento elegido por la Mesa técnica, creada después del periodo de socialización y de varias visitas de las comunidades a la Planta de Tratamiento San Fernando, en pleno centro de Medellín.
Visité la PETAR de San Fernando en Medellín y categóricamente puedo asegurar que en su interior no se sienten olores nauseabundos, a pocos metros funciona una central de abastos, hay industrias, locales comerciales, y las comunidades consultadas no expresaron molestia por su ubicación.
Se han dedicado a torpedear este proceso criticándolo, pero no ofrecen soportes técnicos ni fundamentos serios que permitan inferir que este sistema de tratamiento de aguas residuales, sea nocivo para los seres humanos o más costoso para la ciudad.
La Mesa Técnica, descartó las lagunas de oxidación y reafirmó que el mejor sitio para construir la PETAR de Neiva, es cerca al Puente Santander, donde converge la red pública de interceptores y colectores del alcantarillado de la ciudad en un lote que apenas adquirió la administración municipal.
Escollo superado y una razón para que la Gobernación del Huila, el Municipio de Neiva, Cormagdalena, la CAM y las Empresas Publicas de Neiva EPN, implicadas en una sentencia del Consejo de Estado que obliga a la ejecución del proyecto, no pudieran invertir recursos hasta que no se tuviera el lote para llevar a cabo la obra.
Las EPN, según el gerente Aurelio Navarro, ya tiene la escritura y cronológicamente sigue el trámite de la aprobación ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales ANLA, la formulación del proyecto ante en el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, para su viabilización y finalmente la licitación pública.
Ese Ministerio, busca el sistema de ciudades con patrones de uso eficiente y sostenible en la prestación de los servicios públicos de agua potable y saneamiento básico, como lo viene proyectando de manera responsable el Gobierno del alcalde Pedro Suarez, pese a las dificultades enunciadas.
Si no hubiera tenido tantos tropiezos de tipo económico, jurídicos y sociales ya se hubiera construido al menos en su primera fase la PETAR de Neiva, y los neivanos no tendríamos ese señalamiento tan indigno, de ser enemigos del medio ambiente, por el resto de la sociedad colombiana.
Imprescindible que el Gobierno Nacional sea responsable con el rio Magdalena, en materia de inversión social y aporte sin dilaciones los recursos para esta obra en Neiva, que tiene un costo en sus tres fases de 133 mil millones, porque acaba de otorgar un contrato por más de dos billones para devolverle su navegabilidad.
El medio y bajo Magdalena, serán dragados y encauzados para convertir el rio en la primera autopista fluvial del país, y eso está bien, pero se le olvida al Presidente Juan Manuel Santos que el Alto Magdalena, merece con urgencia mayor atención, porque si se acaba el agua del rio o se contamina y se destruye su cuenca aguas arriba tampoco habrá navegación ni alimentación aguas abajo.
El tratamiento de las aguas residuales es un imperativo desde la administración anterior y la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales fue ordenada mediante un fallo del Consejo de Estado. Que esperan.
