No hay tiempo para más odios
Quizás llevamos muchos años de violencia y ya nos hemos acostumbrado a ella. Desde hace más de doscientos años el país ha vivido en una eterna confrontación, sin lograr mantener un equilibrio duradero que le permita superar sus problemas sociales y económicos.
Mientras otras naciones han pasado la página de la violencia, nosotros nos destrozamos los unos con los otros, alejándonos del camino de la reconciliación. Aparece una luz en La Habana para terminar el conflicto que actualmente nos afecta. Sin embargo los intereses electorales de un candidato presidente y los odios viscerales de la contraparte por el proceso, ponen en riesgo la llegada a un buen final. La paz no es cuestión de un candidato, la paz es un asunto de Estado, nos pertenece a todos los colombianos, porque en el fondo todos deseamos alcanzarla. No es un tema de campaña que se puede manipular según se desee hacerlo, acorde con las encuestas o el ritmo de la campaña, como nos lo han pretendido mostrar los medios de comunicación, facilitadores de una campaña sucia como ninguna otra se haya visto en el país. Les ha parecido, a los periodistas, más interesante mostrar la pelea de dos comadres y sus historias, amores y desamores, que los planteamientos de los demás candidatos.
Lo anterior produce polarización en el tema de la paz, el cual se ha vuelto el caballito de batalla de la campaña electoral del candidato Presidente y de Oscar Iván Zuluaga, olvidando todas las otras discusiones necesarias en un debate presidencial, las cuales finalmente son más trascendentales que las negociaciones en La Habana. Sobre la mesa están los temas de educación, empleo, desarrollo rural, salud y posconflicto entre otros, los cuales no hemos podido apreciar en los debates, que hasta ahora han brillado por su ausencia, debido a la decisión del candidato Presidente y de los medios de comunicación.
Ojalá y esto nos sirva para definir el voto del próximo domingo, porque lo que está en juego es la decisión de continuar en una confrontación, que en nada ayudará al país a salir adelante, o apostarle a la búsqueda de la igualdad y la justicia social, sin odios ni rencores, bases de una paz duradera. Hay muchas más opciones para tener en cuenta el próximo domingo, no nos dejemos llevar por los resultados de las encuestas, escuchemos propuestas y pensemos a la hora de votar en lo que más le conviene al país, porque en riesgo está la capacidad de construir una Colombia mejor. Por mi parte, mi voto será por Enrique Peñalosa.
