No hay derecho
Editorial
Con bombos y platillos el gobierno nacional, lanzó al inicio del cuatrienio, el programa “Ser Pilo Paga”, que busca que los mejores bachilleres del país, con menores recursos económicos, puedan acceder a continuar sus estudios superiores en cualquiera de las 44 universidades acreditadas de alta calidad. Con estas becas se financian el 100% del valor de la matrícula, para la duración del programa académico de pregrado, el cual es condonable, de acuerdo al rendimiento económico. Igualmente, se les apoya con el sostenimiento y los gastos relacionados con la compra de libros y demás costos inherentes con el desarrollo de la academia. Pero, desafortunamente los trámites burocráticos de las entidades encargadas de realizar dichos pagos, han impedido que los discentes reciban oportunamente los giros. Van a cumplir cuatro semanas de haber ingresado a estas Instituciones de Educación Superior, y actualmente están aguantando hambre y tienen insatisfechas, las demás necesidades básicas para poder continuar con sus estudios. Es tal la desesperación, que los duros relatos de miles de estudiantes en todo el país, que se encuentran afrontando esta calamidad, han solidarizado a toda una nación, que se encuentra hastiada de los más aberrantes casos de corrupción administrativa en todas actividades estatales, que han sido ventilados durante los últimos años en los diferentes medios de comunicación. Por tal motivo, los mismos han lanzado la voz de alerta a las altas instancias nacionales, para que se les atienda estas desesperadas peticiones, que tienen en vilo la continuación de las clases. Inclusive en algunas universidades, han logrado crear grupos de solidaridad para brindarles la alimentación básica, para minimizar en algo, su situación económica. Por tal motivo, no hay derecho que estas políticas públicas que benefician a los mejores talentos de las nuevas generaciones, estén siendo engañados por una burocracia rampante que carcome a algunas entidades estatales y que no cumplen con eficiencia y. eficacia, la misión que se les ha encomendado.
Esta situación irregular no puede seguir continuando, abusando de la ilusión de los mejores exponentes de las actuales y futuras generaciones, que buscan cualificarse en la educación avanzada en las mejores universidades del país. Se deben superar todas las trabas administrativas, para que los mismos no sigan pasando hambre y demás necesidades para su normal sostenimiento. Mientras los giros que se hacen a los contratistas que se encuentran cuestionados por corrupción por parte de los Organismos de Control, son “oportunos”, para que desarrollen las obras públicas y demás actividades contractuales del Estado. Por tal motivo, estos pagos también deben hacerse oportunamente. No existe ninguna disculpa burocrática, para que se siga abusando de la ingenuidad y de la humildad de unas personas que proceden de las regiones más pobres del país. Ellos son el futuro del país, que necesita la generación de un conocimiento científicos, que no está permeado con los escándalos de corrupción. Debemos evitar una imagen negativa del país, en todos los escenarios internacionales.
