No hay derecho
Editorial
Reacciones encontradas ha suscitado al interior del país, el premio Nobel de Paz 2016, otorgado al presidente Juan Manuel Santos Calderón. Es un honor para el país, que vuelva a ser objeto de un premio de esta categoría, que enaltece las instituciones democráticas de la Nación y a todos los compatriotas, cuando se trabaja en beneficio del bienestar de la sociedad, en las áreas del conocimiento en que se destacan durante la presente vigencia. Este galardón internacional se otorga anualmente para reconocer a las personas naturales o instituciones que hayan desempeñado un papel protagónico, en resultados de investigaciones, descubrimientos o en su defecto, haber contribuido notablemente en el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de este planeta. Ese fue el deseo del científico sueco Alfred Bernhard Nobel, quien destinó toda su herencia económica por haber sido el inventor de la dinamita, para premiar a las personas desde 1901 en las categorías de Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz.
Pero no hay derecho, que algunos voceros de los movimientos políticos que se encuentran en la oposición, empiecen a manifestar que este premio fue comprado. Esta afirmación es resultado de la polarización política en que se encuentra sumido el país. Hay que reconocerle el esfuerzo por buscar la reconciliación nacional con el grupo insurgente de las Farc. A través de la perseverancia y todo el esfuerzo institucional se logró de manera oficial, el fin del último conflicto armado del hemisferio occidental, después de 52 años de librar una guerra irracional y demencial, que solo generó muertes y desolación para millares de familias en este país. Por tal motivo, la comunidad internacional ha reconocido este esfuerzo del primer mandatario de los colombianos, por convertir en realidad este sueño. Que existan diferencias ideológicas en los contenidos del Acuerdo Renegociado de la Paz suscrito entre las partes y en la forma de refrendación popular, no es justificable la actitud de estos actores que manifiesten de manera irresponsable, que estos premios se otorgan como un mercado persa. Es una grosería y una falta de respeto a la Real Academia de las Ciencias de Suecia y al Comité Noruego del Nobel, quienes tienen definidos con anterioridad, todo un protocolo para definir los ganadores. Esos comentarios mal intencionados e irresponsables provenientes de unas castas políticas desgastadas que están mal acostumbrados para obtener sus prebendas personales y el nombramiento de sus áulicos, a través de componendas y tráficos de influencia, no se pueden comparar con la labor de selección de los candidatos, a este galardón internacional. Este reconocimiento mundial, debe servirnos de estímulo para seguir trabajando incansablemente por la paz y el bienestar de los colombianos. "El que no tenga el valor de sacrificarse, por los menos debe tener el pudor de callarse ante los que se sacrifican". José Martí.
