sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-12-07 08:35

No hay derecho

Margarita Suárez Trujillo

Escrito por: Margarita Suárez Trujillo
 | diciembre 07 de 2016

Me pongo en los zapatos de los familiares, pobres y desplazados, de la niña de 7 años de edad que fue secuestrada, torturada, violada y asesinada por un salvaje y no salgo de mi asombro y dolor, pensando en lo que deben estar sintiendo. Señalan las noticias que la madre de la pequeña tuvo que ser hospitalizada de urgencia, al no soportar tan tremendo impacto. Recuerdo los rostros de niñas de esa edad que conozco y me da escalofrío, deseos de venganza, rabia, odio, ira, todo tipo de sentimientos negativos hacia el criminal que cometió los delitos. Veo la grabación donde le notifican la captura a Rafael Uribe Noguera, de 38 años de edad, acusado de feminicidio, homicidio agravado, secuestro, acceso carnal violento y tortura. Me da rabia observar las musarañas que hacía cada vez que le leían cada una de sus atrocidades cometidas. Me duele el cinismo con el que señalan que reaccionó el homicida diciendo “la embarré, la embarré”, como si eso fuera un errorcito menor. Me pregunto si estamos haciendo lo correcto con estas personas en nuestra sociedad o vamos a esperar el día de mañana cuando sean los nuestros las víctimas de tales atrocidades, para ahí sí reaccionar. Dios quiera que este crimen sirva para que se modifiquen las leyes que deberían penalizar de manera implacable a estos depredadores de la humanidad, tal como lo promete el presidente del Senado de Colombia, Mauricio Lizcano, cuando anuncia que presentará proyecto al Congreso en ese sentido. ¿Cadena perpetua? ¿Pena de muerte? ¿Castración química? ¿Confinamiento especial? ¿Mutación genética? ¿Registro Único de Violadores RUV? Todas esas ideas no se pueden quedar en el boom del momento. Hay que tomar medidas radicales. Esas personas que cometen atrocidades con los niños, hay que apartarlas de la sociedad para proteger a nuestros menores. Teniéndolos bien lejos, podremos evitar que vuelvan a delinquir. Y cuando hablo de bien lejos, es bien lejos, como un nuevo Gorgona por ejemplo. Solidaridad total con la familia de Yuliana Andrea Samboní, que salió del Cauca hacia Bogotá desplazada por la violencia y se encontró en la capital con tan dolorosa tragedia. Como digo en el título de ésta columna: No hay derecho!!!