sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-05-11 09:11

No hay bronca

Alfonso Vélez Jaramillo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 11 de 2017

Da la impresión de que hay quienes consideran que Pitalito o alguno de los municipios no pertenecen al Huila. O mejor, que Pitalito no tiene capacidad y sólo Neiva es la única ciudad con derecho a los espectáculos de nuestro festival folclórico, el más emblemático del país.

Armaron un alboroto de padre y señor mío sin conocer la situación, este año el desfile en traje de baño de las candidatas al Reinado Nacional del Bambuco, tendrá lugar en la plazoleta exterior del Coliseo Cubierto de Pitalito. Esa ciudad se lo merece está cumpliendo 200 años, es un homenaje y es un regalo para promocionarla como destino turístico del Sur del país.   

El desfile en traje de baño no se lo llevaron de Neiva, es un evento netamente comercial, nunca ha sido un desfile popular o de libre ingreso y jamás en los últimos años se ha realizado en Neiva, sino en las instalaciones del Club Campestre, ubicado en la comprensión municipal de Rivera.

Es uno de los espectáculos más llamativos e importantes del Reinado, es privado y se disfrutaba si se pagaba los cien mil pesos o más a la entrada del club o, si tenía algún  amigo socio del que le consiguiera la boleta, de lo contrario no había ingreso.

Es más, por primera vez  una empresaria, Claudia León, se atrevió y pagó por adelantado la exclusividad por la explotación comercial del desfile. Nunca antes ocurrió algo similar.

Todos los empresarios demandaban que el sector oficial les subsidiara, les pagara sumas millonarias, les llevaran las orquestas y les dejaran  explotar a cambio de nada, se llevaban todo el producido y ni siquiera cubrían los impuestos, y los servicios de agua, energía y seguridad, debían correr por cuenta del municipio o el departamento.

Un gobernador alegre, hace ocho años le dio a un empresario 1.200 millones y la autonomía para explotar la calle del festival con el cuento de la Fania All Star y  la Billos Caracas y fíjense, trajo una noche cuatro cantantes conocidos, pero no de primera línea, acompañados por músicos de Medellín y la promoción de la Billos se hizo con un afiche de Billo Frómeta que había muerto en el año 88, esto es un robo al erario de frente.

Decir “se llevaron el desfile de Neiva”, es como cuando apuntaban “ahora sí por seguridad se puede viajar e ir en carro a la finca”, sin tener carro ni finca.

Han creado una pelotera que no existe entre el gobernador Carlos Julio González, el alcalde de Neiva Rodrigo Lara, Jesús Oviedo, presidente del Club Campestre y los demás empresarios, cuyas relaciones son optimas, porque hablé con todos, menos con el alcalde Lara, que no respondió.

Don Jesús Oviedo, dice que los cambios son buenos, “si no es así cuando vamos a mejorar”. Apuntó que no se opone al desfile en Pitalito porque “es una situación netamente comercial, cuyos derechos son de la empresa Claudia León y esto se debe respetar y punto”. Dijo que el festival es patrimonio huilense y que ojala participe más gente. Señaló que los cambios son positivos. Desmintió, que el campestre no peleó nada, que tiene buenas relaciones con mandatarios y que los bailes de coronación y del traje típico con Juan  Luis Guerra, los realizará el campestre.

La empresaria Claudia León, cuenta con el aval y el respaldo del gobernador y el alcalde de Pitalito Miguel Rico, su espectáculo contará con Peter Manjarres, Pipe Bueno, y Silvio y el Vega, entre otros, y moverá la economía regional.

El gobernador Carlos Julio González, asumió la responsabilidad de la fiesta, dijo que este año ahorrará y optimizarán recursos alternando con  mayores componentes las actividades culturales, folclóricas.  

Que se elaboró una parrilla bien concebida, llegaran muestras culturales de Méjico, Ecuador y Brasil y que habrá mayor identidad regional. Lo que no me gustaría es estar en los zapatos de Fabián Torres, director de Corposanpedro, a él le entregan la programación, lo único es que  como empresa  coordina, opera, garantiza, promociona, coordina, comercializa y vende el festival, pero es el que lleva del bulto, con el un déficit fiscal que viene de otras vigencias.