domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-09-22 09:46

No falta el sapo

Édgar Artunduaga

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 22 de 2016

El mundo está lleno de aduladores y en escala más rústica y ordinaria, de sapos, capaces de azotarse en público, ponerse de rodillas, besarle los pies al poderoso, agredir al crítico para obtener la confianza y el aprecio, o simplemente, un buen contrato.

El señor Julio Bahamón, que suele montarse en un parapeto, nombre apropiado para su escrito semanal, saltó como batracio en defensa del gobernador y la familia González Villa y sin mencionarme, habla de un columnista “que la viene emprendiendo con toda clase de consejas, injurias, calumnias y señalamientos, contra el Dr. Carlos Julio González Villa y su hermana, con mentiras y falsas acusaciones colocando en tela de juicio a una familia digna…”.

Desde el poder político consiguen muchos el poder económico y el poder social, dice mi amigo Edecio La Riva. Por eso, el adulante merodea en estos centros sin preocuparse de ir para otra parte. Sabe que el poder imprime un sello de distinción en la persona.

Al bruto lo hace inteligente, al desmirriado, elegante; al pobre, rico; al tartamudo, dialéctico; al flaco lo engorda y al gordo lo talla.

Sugiere Bahamón “una estrategia personal para forzar acuerdos económicos”, y nada suena más absurdo en su voz de contratista mañoso y fama de poco honorable.

Le recuerdo a él y a los huilenses que Cielo González perdió todas las demandas que interpuso (más de diez) “en defensa de su buen nombre” por las graves acusaciones de corrupción que hice públicas. En una decisión, el Tribunal Superior le recordó que el buen nombre no es gratis y que mis denuncias comprobadas desdecían de su honorabilidad.

En fin, cuando no le den los contratos que espera, es posible que Bahamón piense lo contrario, porque “el adulador no es estable en sus efectos, y abandona cuando no existe el poder al cual se arrima”.

El adulante tiene sus sentimientos, pero los sabe cambiar en un instante cuando las circunstancias lo requieren, adaptándolos a cada situación por más servil que esa sea. Si hace falta buscarle una mujer al jefe, lo hace sin ningún rubor así sea su propia mujer. Y con la misma presteza con que emula a la celestina, se arrodilla a comulgar, si le han cambiado al jefe mujeriego por un jefe cristiano.

Algunos consejos para que afines en la tarea: Averigua sus aficiones y caprichos (los del gobernante) para estimularlos y no hables nunca de sus vicios; trátalo con respeto y reverencia, y no le demuestres familiaridad delante de terceros. Haz tuyos, con lealtad perruna, todos sus cariños y sus odios.

Julio: tienes condiciones, fuerte como un toro para adular y manso como un buey para resistir. Gozas de una opaca y nebulosa trayectoria, que redondeas ahora con cuerpo de reptil en procura de un contrato. Quizá con esta columna premien tu servilismo. Detrás del beso de Judas siempre aparece la bolsa.