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Opinión/ Creado el: 2014-07-23 09:11

No creemos ídolos

Desde los orígenes de la humanidad, el hombre ha tenido la tentación –y con frecuencia ha caído en ella-, de creerse dios.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 23 de 2014

El relato bíblico lo expresa así. ¡Pobre hombre, tan grande y tan pequeño a la vez! En todas las culturas, en todas las etnias, en todas las religiones y geografías, el hombre se ha erigido como dios. ¡Cuántos atropellos a la dignidad de la persona humana por tener este colosal atrevimiento! Lamentablemente muchos hombres se dejan llevar por el  culto a otros, -claro, buscando sus propios intereses ególatras-. Los becerros de oro de otrora, se manifiestan en el deporte, en la política, en la economía, en la academia, en la farándula, en la belleza física y no se diga en las culturas religiosas. A lo largo de la historia, en todos los contextos geográficos, ¡cuántas expoliaciones en nombre o en contra de la religión!

Enhorabuena que los colombianos en estos últimos días, hemos saboreado la alegría del fútbol. El campeonato mundial de esta disciplina nos ha puesto frente a la pantalla de la tv y nos ha congregado a todos los colombianos. De la fastidiosa y disociadora campaña política, pasamos a la alegría del deporte. Pienso que uno de los secretos de haber quedado de quintos en el mundial, se debe a que se trabajó en equipo, no hubo ninguna figura que opacara a los otros. Los jugadores no salieron a venderse al mejor postor. Salieron a representar a Colombia. Espero que no se aprovechen a los jugadores para defender causas partidistas. Queremos un deporte que esté más allá de una visión visceral de la historia. Me agrada la sencillez de James Rodríguez, -parece ser que tuvo una excelente madre, pues la cultura se mama, no se aprende en la academia-.

No hagamos a nadie dios. Cuando hacemos a alguien dios, de pronto se lo cree y comienza a tener unos comportamientos despóticos y arbitrarios. ¡Cómo admiramos la sencillez de cualquier ser humano! Con todo y eso, el hombre es un ser caduco, se enferma, se envejece, muere. Menos mal que existen estas limitantes, si no, el hombre se haría dios y ¡cómo buscaría que lo adoraran! Nuestra cultura que está llena de complejos como imaginarios colectivos, padece, con frecuencia, del culto a la personalidad. Cuidado, ningún ser da la talla a los anhelos humanos. Usted se puede defraudar cuando no ve en su “ídolo” ningún defecto. ¡Cuántas frustraciones en la vida afectiva! También en la vida política, académica y social. Todos los seres humanos tenemos debilidades. Nadie es perfecto, todos somos perfectibles.

Permítame decirle, amigo lector, que para mí –y no ceso de repetirlo-, el único paradigma es JESUCRISTO. Es el único que no defrauda. Es el único que no tiene pecado. Teniéndolo a Él como único modelo de mi vida, no me defraudan las debilidades de los hombres. A todos los humanos los veo efímeros y pasajeros, empezando por mí. No me gusta darle culto a  nadie. El culto se le da sólo a Dios. Los seres humanos merecen respeto y acogida. Eso sí, pues todo hombre es “imagen y semejanza de Dios”.