No al plebiscito de Santos
Alvaro Hernán Prada
No podemos tolerar más trampas a este presidente enfermo por engañarnos. En las últimas semanas, nos engañó enviándole una carta al ex presidente Uribe, que según Santos venía de lo más profundo de su corazón. En ella dijo varias mentiras que se comprobaron de inmediato, evidenciando que la única verdad que habita en sus afectos, es una estrategia perversa, con amor declarado por las Farc. Tenía solo la intención de producir un efecto mediático. Así quedo demostrado con la respuesta dada por el ex presidente a través de los medios, abriendo la posibilidad de sentarse con el gobierno y las farc preguntándoles si de verdad estaban dispuestos a revisar algunos puntos del acuerdo como el de impunidad o el que permite elegibilidad a los mayores terroristas. Enseguida salieron gobierno y farc a contestarle que no, con injurias y calumnias. Entonces para que le escribieron Santos y su socio Timochenko? Para dejar constancia.
Luego, en el discurso del 20 de julio Santos inicio oficialmente la campaña por el sí en el Plebiscito sin existir un acuerdo final, por supuesto el CNE tampoco se ha pronunciado sobre las reglas. No le gusta nada legal, solo la trampa, el engaño.
Engaño porque quiere confundir a los colombianos con una paz que de aprobarse el plebiscito nunca llegará. Lo negociado entre santos y farc es la toma del poder y para ello, dejaran bandidos en armas como lo anunciaron frentes y dejaran todos sus milicianos intactos para crear el miedo a la guerra urbana anunciada por su vocero de casa de Nariño. El plebiscito dará vía libre al golpe de estado de santos con el acto legislativo, empezara a regir la constitución de las farc con procedimientos más expeditos para que el secretariado disponga y ordene al congreso. Santos hará de los terroristas líderes sociales que no purgaron sus crímenes, tendrán reconocimiento político y serán vinculados a la historia de la nación como próceres de paz, engañando a las nuevas generaciones que no vivieron los horrores de las bombas, las masacres, los niños estallados contra el ejército ni las desapariciones forzadas. Será la herramienta para esconder sus atrocidades y dar impunidad a los autores. Asegurará que la guerrilla salga de la lista del terrorismo con impunidad, mientras los militares y policías serán juzgados en el tribunal creado en La Habana para encarcelarlos y culparlos de delitos no cometidos, como método de venganza mientras se consolida el imperio de las Farc al estilo Venezolano. El gobierno les entregará 31 zonas de distención al estilo el Caguan, republiquetas más pequeñas pero estratégicamente repartidas y desde ahí con sus corredores de narcotráfico, adoctrinaran a la comunidad, a las buenas o a las malas como lo han circulado por videos en estos días. Adiós libertad, imperio de la Ley y propiedad privada.
No podemos ser parte de la estafa histórica que nos dejara un camino de violencia para el futuro y la entrega de nuestra patria a unos asesinos. Si queremos la paz de verdad, tenemos que votar No y obligarlos a cambiar el mal acuerdo por uno bueno. Castiguemos la gestión de santos con su plebiscito. Al ganar el No, tendrá que renunciar como lo dijo.
