No a las negociaciones sin justicia
Álvaro Hernando Cardona González
Objetivamente hablando, lo que se discute en La Habana con la banda delictiva de las autodenominadas Farc, no es la “paz”. Eso es mentir. Es apenas una negociación con una de tantas organizaciones criminales que lastimosamente perjudican al pueblo colombiano. Allá sólo se discute con uno de los grupos delincuenciales que existen y de todas maneras “paz”, como tal, no se va a lograr mientras justicia real no se alcance y este acuerdo afecta gravemente la confianza ciudadana en la justicia.
No es cosa nuestra, sino lo dice un medio de comunicación que se la ha jugado por estas negociaciones como es El Tiempo. Cuando el Ejército Nacional en buena hora dio de baja al líder del autodenominado Ejército Popular de Liberación EPL “Megateo”, con quien otro gobierno suscribió en el año de 1991 una "paz", transmitió informes de las fuerzas de seguridad que dan cuenta que el EPL (con quien ahora no se está negociando nada) tiene acuerdos con el ELN (con quien se negocia en Ecuador) y con las Farc (con quien ya nuestro Presidente se dio la mano con su máximo líder).
Conclusión, la “paz” no se logrará hasta que todos los grupos armados ilegales depongan las armas por una u otra razón. Y para ello tendremos que seguir negociando luego de La Habana, con el ELN y los hombres del EPL que luego de 1991 aún andan delinquiendo. Y falta ver si falte hacerlo con otros grupos con quienes firmamos "paces" como el Quintin Lame o el EPR, si todavía andan por ahí dedicados a delinquir, y ni hablar de las autodefensas y bandas urbanas. Todos son de la misma calaña y todos afectan la paz de nuestra Patria.
La paz sólo se logra con justicia. Y justicia, como bien nos lo hizo reflexionar un lector, no es venganza, sino resarcimiento equilibrado del daño causado. De ahí que si bien hay una contradicción cuando nuestro Jefe de Estado advirtió hace poco objetando el nuevo Código Disciplinario que “No puede dar la misma sanción al que fuma marihuana que a un genocida” y posiblemente vamos a sancionar más al marihuanero que al genocida, todavía nos parece mejor que los de las Farc se dediquen a arreglar calles, podar árboles y embellecer ciudades (nada de dejarlos al garete en zonas rurales) que a estar en cárceles viviendo a nuestra costa.
Negociar con delincuentes desmotiva. De ahí que hacerlo sobre la presunción de que es el mejor camino, vale la pena cuando se pone en términos de justicia. Que haya un resarcimiento real y equilibrado del daño causado.Si no, la sociedad honesta sentirá que los delincuentes ganaron. ¿Se justifica de otra manera?
