jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-12-09 08:21

Ni un caso más

Pasó el día de las velitas y se empiezan a conocer las nefastas noticias y estadísticas sobre quemados en el país.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 09 de 2014

Según el Boletín Epidemiológico emitido por el Instituto Nacional de Salud  -Dirección de Vigilancia y Análisis del Riesgo en Salud Pública- el número de quemados en todo el país, medido el periodo comprendido entre el primero de diciembre y el ocho del mismo mes, se redujo en un 48 por ciento frente al mismo periodo del año anterior, pasando de 199 casos en el 2013 a 117 del 2014.

Indudablemente es un gran paso, sin embargo, el número de quemados, sobre todo en la población infantil, sigue siendo demasiado alto. Fueron 54 menores los lesionados en todo Colombia, tres de estos en Neiva, porcentaje que nos debe alarmar si comparamos a Neiva con ciudades más grandes como Bogotá, población de casi 9 millones de habitantes, donde sólo 6 personas han resultados quemadas (tres adultos y tres niños).

Entonces podemos decir que la cifra debe convertirse en un llamado para se tomen medidas urgentes, inmediatas y contundentes.

Como lo hemos venido pidiendo en editoriales y extensos reportajes, la solución para que el número de quemados sea de cero, está en manos de los padres de familia. Los controles a los hijos y el cuidado permanente durante las jornadas de fiestas, es definitivo para evitar estos fatales accidentes que empañan las fiestas, dejando dolor y sobre todo secuelas permanentes e irreversibles.

La pólvora en las manos de expertos se convierte en un bello espectáculo. Pero deben ser ellos –los expertos- los que la manipulen.

Estamos apenas iniciando la temporada de diciembre y aun nos faltan las celebraciones de Navidad y la despedida del año, dos fechas que tradicionalmente han sido propicias para que irresponsables e inexpertos quemen artefactos sin las más mínimas medidas de seguridad, poniendo en riesgo la vida propia y la de las personas que los rodean.

Entonces queda en el corazón y en la razón de los padres de familia prohibir a sus hijos el uso de la letal pólvora. No tiene lógica permitirles la compra y manipulación de estos riesgosos elementos si tenemos la certeza del riesgo tan alto que asumen al encender una “chispita”, un volador o un volcán, elementos que se pueden ver como inofensivos pero que  como ya sabemos, han terminado con muchas vidas y han dejado demaciados lesionados.

En sus manos está que esta Navidad y año nuevo sean de tranquilidad.