Ni politiquería ni demagogia con niños
Por: Alfonso Vélez Jaramillo
El Premio Nobel de la Paz compartido ayer en Oslo entre la joven paquistaní Malala Yousafzai y el indio Kaislash Satyarthi, es oportuno para exponer como no se debe hacer politiquería con los derechos de los niños en Colombia, así me lluevan rayos y centellas.
Malala, de apenas 16 años fue galardonada por exponer su vida defendiendo el derecho a la educación de las niñas de su país y sobrevivió a un atentado perpetrado por un grupo terrorista que además destruyó escuelas y prohibió la educación de las niñas.
Kaislash de 60 años, fiel seguidor de la escuela pacifista de Mahatma Gandhi, es contrario a la peligrosa explotación de los niños con fines económicos, muy frecuente en Colombia.
Por esta razón Malala (Mulsulamana) y Satyarthi (Indú) recibieron ayer el premio debido a que pese a sus diferencias ideológicas y religiosas se unieron en una lucha común por la educación y contra el extremismo, haciendo política sana.
La ya fallecida senadora Gilma Jiménez, obtuvo la segunda mayor votación del país para saltar del Concejo de Bogotá al Congreso de la República, promoviendo en la plaza pública la cadena perpetua para violadores de niños.
Esta campaña fue calificada por expertos en política criminal como populista, debido a que en nuestro país no hay penas imprescriptibles, como tampoco se elimina el trabajo infantil.
La cadena perpetua es una pena privativa de libertad de carácter indefinido, que se impone para castigar un delito grave, y que puede implicar la privación de libertad de por vida.
No estoy en contra de los derechos de los niños, ni más faltaba. A Gilma hay que reconocerle que sus campañas a favor intensificaron otras a favor de los niños, pero considero que se equivocó haciendo demagogia, proponiendo un referendo constitucional por largo y dispendioso.
Como también considero que están equivocados los dirigentes del Partido de la U y el presidente Juan Manuel Santos que vienen impulsando otro proyecto de enmienda constitucional para que los colombianos voten en época electoral si están de acuerdo o no con la cadena perpetua, o 90 años de cárcel para los homicidas y violadores de niños.
Digo que están equivocados, porque lo promocionarán en la plaza pública en donde también habrá demagogia, y porque hay una salida menos costosa, porque no hay necesidad de que se toque de nuevo la Constitución Política, mancillada cada vez que se les antoja.
La cadena perpetua no se puede aplicar en Colombia, porque la constitución establece que no hay penas imprescriptibles para nadie y esta es una pena que se aplica de por vida.
El Código Penal establece una pena máxima de sesenta años para los delitos cometidos contra los menores y en ese orden mi propuesta es que quien sea condenado a la pena máxima de sesenta años por delitos cometidos contra menores no tenga ninguna clase de beneficios, y como sólo puede ser penalmente responsable la persona mayor de 18 años, cuando salga tendrá la módica suma de 78 años, si no muere antes de salir de la cárcel. Estos es una si es una cadena perpetua, porque ya estará en el ocaso de su vida.
Que se eliminen del Código Penal beneficios para estos delitos, el beneficio por buena conducta, por estudio, las tres quintas partes, ect, ect, ya hay casos de condenados a 50 o 60 años que salen pagando penas irrisorias, como el caso Garavito, y si no hay ninguna clase de beneficios pagan la pena completa. No más demología
banquillo2011@hotmail.com/ Twitter: @velezjarami
