Neiva y el derecho a la ciudad
John Jairo Trujillo Quintero
La sociedad moderna asume su centralidad política, económica y cultural, en los límites macizos y grises de ciudades decadentes. El agrimensor bípedo de la era del “olvido del ser”, encuentra en la metrópoli, la realización probable de su incontrolable devenir, más por la inevitable opresión del terrible orden de las circunstancias que por un deseo sumiso de perecer en las complejidades de un monstruo galopante llamado ciudad. Las ciudades abrazan más de la mitad de la población mundial y en la mitad del presente siglo, seis de cada diez agrimensores terrícolas, vivirán en estas montañas de concreto.
No son pocos los fantasmas que han divido al ser humano en servilismos banales e hipnóticos, la velocidad de los tiempos modernos nos ha convertido en autómatas de ensueños individualistas e intrascendentes. Y nuestras ciudades son el espejo de esa crisis espiritual y moral de la humanidad. Metrópolis fragmentadas por la exclusión de los pobres, la falta de visión y el consumismo exacerbado, han arrojado a las personas al azar de penosas posibilidades. Las ciudades se convierten poco a poco en crueles distopías literarias.
Neiva, la capital del río de la patria, debe ser el escenario de un proyecto de ciudad alternativo, donde la gente sea el elemento principal. Una ciudad verde y solidaria, donde el derecho a vivir dignamente no sea una quimera o un privilegio de las elites. Se necesita dar contenido a un proyecto de ciudad, donde el derecho a la misma busque avanzar en el bienestar de las generaciones presentes, sin sacrificar el buen vivir de las generaciones futuras. El derecho a la ciudad donde quepamos todos.
El más reciente estudio del Ministerio de Ambiente sobre el Índice de Calidad de Ambiental Urbana (ICAC), donde se tienen en cuenta factores como la disponibilidad de espacio público, condiciones de vivienda, áreas verdes, servicios públicos, movilidad y transporte público; determinó que Neiva tiene un índice de ”baja calidad ambiental”, con un puntaje de 33,7; en un rango de 0 a 80 puntos. Para el año 2014, el índice de espacio público efectivo por habitante en Neiva, fue de 2,73 m2 por habitante, mientras el Decreto 1504 de 1998, establece un mínimo de 15 m2. En el inventario forestal del 2008, se declaró que la ciudad tenía 18.141 árboles, es decir, aproximadamente un (1) árbol por cada veinte (20) habitantes, mientras la Organización Mundial de la Salud sugiere tener un (1) árbol por cada tres (3) habitantes; es decir, tenemos un déficit forestal de más de 100.000 árboles en la capital del Huila.
El derecho a la ciudad es el reconocimiento de la vida digna de las personas que viven, sienten y construyen, en los espacios estrechos de la urbe. Neiva tiene una oportunidad única para llevar a cabo una transformación cultural de la vida urbana. El aumento del espacio público efectivo y áreas verdes, el avance en medios de transporte alternativos, la protección de ecosistemas estratégicos, el acceso a la vivienda y los servicios públicos domiciliarios; junto con otras reivindicaciones; deben ser los fundamentos de un proyecto de ciudad verdaderamente verde y solidaria.
