Neiva rural, territorio de paz
Diego Armando Tello Quiroga
La Neiva rural la componen ocho corregimientos; Aipecito, chapinero, san Luis, Ceibas, Vegalarga, Guacirco, fortalecillas y Caguán, siendo los cinco primeros los más afectados por el conflicto social y armado del país en los últimos 50 años. La pobreza, la miseria, el poco acceso a la educación, las pocas garantías de salud, el olvido estatal y las múltiples necesidades básicas insatisfechas hacen parte del diario vivir de las más de 21 mil personas que habitan las 150 mil hectáreas que la componen.
El conflicto social y armado ha logrado aumentar las brechas de desigualdad en estas zonas, en comparación con la ciudad, pareciera increíble, pero aún tenemos escuelas de tabla a menos de 40 minutos de nuestra ciudad, aún tenemos zonas donde no llega la energía eléctrica; acueductos veredales que no cuentan con ningún proceso de purificación, vías que parecen caminos de herradura y ninguna proyección educativa que atienda las necesidades de la zona. Las más grandes inversiones de los últimos años fue el batallón de alta montaña ubicado en Vegalarga y los grandes operativos militares que sorpresivamente dejaron más de 40 capturas de campesinos que en su mayoría quedaron libres al no prosperar sus procesos judiciales (una especie de falsos positivos judiciales)
La Neiva Rural tiene una gran riqueza en diferentes aspectos, posee todos los tipos de clima que brindan la oportunidad de cultivar cualquier tipo de producto, acoge un potencial turístico estratégico, abastece de agua la ciudad capital que es solo el 5% del territorio municipal y, si contara con el respaldo institucional, sería capaz de producir más del 50% de los productos de primera necesidad que se requieren en Neiva.
Hoy cuando estamos a punto de firmar un acuerdo de paz entre el Gobierno Nacional y la Guerrilla de las FARC EP, que han controlado a lo largo de la historia gran parte de este territorio, se abre una oportunidad histórica de pagar la deuda social que tenemos con nuestro campesinado. Queda en manos de las administraciones y corporaciones locales, junto con las comunidades organizadas la gran labor de construir y ejecutar los planes de desarrollo rural que conviertan a estos territorios en ejemplo de Paz para el País y en la zona de pujanza económica que alguna vez pretendió ser.
La Alcaldía del Medico Rodrigo Lara Sánchez es vista con mucho optimismo desde la zona rural y se espera que en estos cuatro años se avance enormemente en la solución de los principales problemas de la región y en la construcción de la paz con justicia Social. El campesinado está presto a trabajar para lograr lo prometido.
