lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-03-14 08:10

Neiva, sitiada por los depredadores del medio ambiente

Marco Fidel Yukumá

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 14 de 2016

En esta esquina

En Neiva los que definen la suerte de los diezmados recursos naturales son los urbanizadores, ellos son los que les imponen a las autoridades cómo hacer uso del suelo y cómo destruir los muy pocos espacios ambientales que quedan en la ciudad.

El director de planeación del gobierno pasado, Óscar Fernando Soto, expidió licencia para la construcción de una urbanización en toda el área de amortiguación del humedal El Chaparro, que según la concejal y ambientalista Leila Rincón, es la sentencia final contra esta reserva donde hay especies de fauna y flora únicas dentro del sistema sostenible que caracteriza esta reliquia natural que la CAM ni ninguna otra autoridad han querido reconocer, porque para ellos lo importante es quedarle bien a los urbanizadores que son sus patrones.

Nadie sabía que el director de planeación saliente no le importó para nada todas las acciones de recuperación y preservación que venían haciendo las comunidades para no permitir que este humedal muriera. Entregó la licencia casi en secreto y a espaldas de la ciudad, al punto que los ambientalistas solamente hasta la semana pasada se enteraron, después de que habían logrado prácticamente un acuerdo con el alcalde y otras autoridades para no construir allí. Lo que dicen los defensores del humedal es que esta licencia se expidió sin que se enteraran, a espaldas de ellos que debían saber porque son los vigías y defensores de la reserva.

Pero así ha sido todo en Neiva cuando se trata de los árboles, el agua, la fauna y demás. La constructora Nio, el año pasado delante de todo el mundo derribó centenares de árboles frente al lote donde se va a construir una mole de cemento, y nadie le dijo nada. Los funcionarios de la CAM reaccionaron porque los ambientalista y la comunidad se rebelaron y exigieron explicaciones, pero ahí está ante todos el desastre y no ha pasado nada, esta es la fecha en que aúno no se sabe qué tipo de sanciones se van a imponer.

A sólo metros de allí otro urbanizador destrozó el incipiente follaje que cubría la cabecera de la quebrada La Cucaracha, y tampoco ha pasado nada. La CAM también decidió anunciar una investigación porque a sus directivos des dio vergüenza que todo el mundo exigía y protestaba. Por poco se vuelven a quedar callados como siempre. El hecho es que frente a esta evidente destrucción de los recursos naturales de la ciudad tampoco ha pasado nada hasta el momento y lo más posible es que no pase nada, porque los constructores son lo que tienen la última palabra y punto, no pasa nada.

O que expliquen las autoridades ambientales de Neiva, qué ha pasado con el bosque aniquilado con sevicia el año pasado a sólo metros del lecho del río de Las Ceibas junto al puente Pastrana, donde se construye un gigantesco complejo de cemento y ladrillo. Al destruir este bosque ni la CAM, ni la Secretaría de Medio Ambiente de Neiva, tuvieron el coraje de exigir una reubicación de higuanas que fueron masacradas y atacadas sin misericordia, lo mismo que las aves y otras especies que llevaban años habitando este bosque. El director de la CAM goza haciendo alharaca cuando ordena capturar a dos humildes campesinos que han talado uno o dos robles, pero guarda el más cómplice de los silencios ante los desastres diarios de los urbanizadores en la ciudad. ¿Qué diferencia hay entre talar un roble en Suaza y destruir un humedal en Neiva? ¿Por qué el humilde e indefenso campesino va a la cárcel, y el urbanizador queda autorizado para continuar el desastre?