miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-06-11 06:51

Nada contra la población civil

Por Alfonso Vélez Jaramillo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 11 de 2015

He sido defensor de los procesos de paz, no solo del que adelantan el Gobierno y las Farc en la Habana, sino de cualquier otro que propenda por la reconciliación y la armonía de los colombianos.

Es un deber de compatriota ayudar para que se eliminen definitivamente los factores generadores de violencia que atentan contra la vida y la tranquilidad económica y social, de absolutamente todos los ciudadanos.

Igualmente estoy de acuerdo que quien negocie y deponga las armas con cuya acción ayude a poner fin a nuestro septuagenario conflicto, pueda aspirar a ocupar un cargo de representación popular, siempre y cuando cumpla sus obligaciones jurídicas establecidas para este asunto especifico.

Hay que ser sensatos de que no hay nadie que voluntariamente deponga las armas para que lo metan a la cárcel sin ninguna contraprestación, sin haber sido vencido en combate, nadie se entrega solo para que lo vean.

Además, de acuerdo con el sabio chino Sun Tzu, “nunca ha existido una guerra prolongada de la cual se haya beneficiado algún país”, en su ensayo “El Arte de la Guerra” 

Este texto escrito unos 500 años A.C. es reconocido por estadistas, comandantes militares y hombres de negocios del mundo que a lo largo de la historia, lo han adoptado como texto de cabecera.

 

Cuando las Farc anunciaron el fin del secuestro, la extorsión, el chantaje  creí muy cercano el fin del conflicto y me sentí muy optimista contra las críticas y hasta ofensas permanentes de los mas enceguecidos altoparlantes del Uribismo, para atizar la guerra por intereses políticos contra el Gobierno.

Ahora, conociendo la triste noticia de la voladura de la planta de tratamiento del acueducto y los daños causados al Colegio Juan XXIII de Algeciras, el pueblo más sufrido de Colombia, realmente dije “estos  tipos están locos”, la cúpula de las Farc no tiene control sobre sus frentes guerrilleros o nuevamente están tomando del pelo a los colombianos.

Es que solo a un insensato le da por hacerle un daño enorme a toda una población indefensa. Los trece mil habitantes de Algeciras, niños, jóvenes, mujeres, ancianos y trabajadores del campo que viven al margen pero encerrados por el conflicto, están literalmente expuestos a una epidemia, enfermedades y nuevos atentados, como el de la planta de tratamiento de su acueducto que fue borrada del mapa.

Contrasta con las calles  pavimentadas hace varios meses por los soldados de la Novena Brigada en esa población, con el apoyo del gobernador Carlos Mauricio Iriarte, quien a propósito condenó tales atentados, como igualmente lo han hecho muchas personas de derecha, de centro y de izquierda, a todos nos duele la población civil.  

Me parece que las Farc se equivocan si efectivamente está negociando de manera honrada su regreso a la vida civil y se proponen dedicarse a la actividad política, como lo hicieron en su momento los guerrilleros del M-19  Antonio Navarro, Gustavo Petro y Everth Bustamante, curiosamente hoy Senador de la República, del Centro Democrático.

Además ¿que puede obtener las Farc con el daño ambiental por el derramamiento de crudo en el Putumayo?, creo que nada solo rechazo de la población a la que más tarde tendrían acudir para conseguir votos si deciden aspirar a algún cargo de representación popular.

De manera que hablen claro, no hagan más daño a las personas indefensas, si son reflexivos que reparen los daños, al Gobierno que exija aunque sea mínimas condiciones en el proceso y mayor atención a las regiones más afectadas por la violencia, como el Huila.