lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-02-24 08:31

Mínimas reglas de convivencia

Froilán Casas

Escrito por: Froilán Casas
 | febrero 24 de 2016

Si usted no quiere aceptar ninguna regla de convivencia, váyase y se interna en una cueva y haga lo que le venga en gana pero no le amargue la vida a los demás con sus caprichos mezquinos y egoístas. Para convivir civilizadamente se tienen que aceptar y cumplir unas reglas de juego en donde sus derechos naturales sean respetados por los deberes que usted cumple y exige cumplimiento a los demás. No sea huraño, sirva de algo, hágale agradable la vida a sus vecinos no echando la basura a la calle o dejando descomponer los residuos biodegradables o no biodegradables, fomentando una cloaca de suciedad y caldo de cultivo para los mosquitos y larvas que son trasmisores de cantidad de enfermedades. Un buen número de anomalías somáticas provienen del desaseo. ¿Por qué llegaba la peste bubónica en el medievo? Por la suciedad en las calles y casas. Las materias fecales campeaban por las calles y lugares públicos. Cuando llegaba la mencionada peste, diezmaba y casi arrasaba toda la población. La cultura ciudadana que tanto nos hace falta debe empezar por métodos didácticos y punitivos. Como decía Mockus, “palo y zanahoria”. Hay gente tan terca que pareciera que solo entiende la ley del palo. ¡Qué horror! Si los animales, hasta los más feroces se adiestran, ¿cómo es que no se educa el hombre? Lamentablemente hay gente indomable, pues para ellos: multas, comparendos y hasta cárcel, a ver si al fin entienden. Infortunadamente los europeos se educaron y aprendieron a vivir austeramente, -bueno, no la generación actual hija del “benessere”, léase bienestar- porque sufrieron y padecieron el flagelo de dos guerras: muerte, miseria, hambre, frío, enfermedades, pobreza, etc. No sé, pero el hombre, a veces, entiende más con los golpes. Obviamente no estoy de acuerdo con ello, pero como que la buena vida cansa y la mala amansa. Esos niños malcriados que todo lo tienen, son groseros y piden un favor con revólver  montado; todo lo consideran obligación. Como dice Paulo Coelho: “Cuando Dios quiere enloquecer a alguien, lo complace en todo”. Por favor, respete a los demás para poder exigir respeto = regla de oro de la convivencia.

Aplique por favor estas pequeñas píldoras de comportamiento. ¿No le pertenece? ¡Pida permiso! ¿Habló de más? ¡Sosténgalo o retráctese! ¿Prometió? ¡Cumpla! No olvide que compromiso adquirido, compromiso cumplido. No sea tramposo, juegue limpio. ¿Compró? ¡Pague! Hay gente que le debe a cada santo una vela. Viven “pelados” y andan como “filipos”, como nos narra El Lazarillo de Tormes, haciendo alarde con el dinero de sus amos. Sea realista, viva de acuerdo con su situación económica y a partir de ella luche por el éxito. ¿Ama? ¡Dígalo! Sea expresivo con inteligencia y saboreará la riqueza de la amistad. ¿Le hicieron un favor? ¡Agradezca! No sea orgulloso y asqueroso, sea agradecido. El que siembra, recoge. Quien siembra tacañamente, tacañamente cosecha, como nos dice el libro Santo. ¿Ofendió? ¡Discúlpese!  ¿Lo alabaron? ¡Acéptelo! Bueno, tenga cuidado pues con mucha frecuencia, quien mucho lo alaba, mañana lo vitupera. Hay gente que son jueces inmisericordes ante las debilidades de los demás, pero nunca se dan cuenta de la olla de podredumbre que hay en sus laxas conciencias.