Más educación, pero también seguridad en el nuevo año
José Eliseo Baicué Peña
Nuevo año, nuevos gobernantes, y con ellos nuevas ilusiones y esperanzas para los huilenses. El crecimiento de la ciudad es absolutamente evidente. Por lo menos, en lo urbanístico se parecía todos los días. Al igual que en empresarios, inversionistas y multinacionales.
Sin embargo, cada vez resultan más alarmantes los actos de violencia y de inseguridad que se están presentando en Neiva, los cuales no sólo alteran la tranquilidad de sus habitantes, sino que inciden considerablemente en la construcción del imaginario colectivo de la ciudad turística, comercial y pujante que se quiere mostrar.
Pero … preocupa saber que estos hechos no han sido suficiente razón para intensificar las acciones pertinentes en las que se involucre a todos los actores de la comunidad y se pueda contrarrestar este tipo de episodios delictivos antes de que alcancen dimensiones mucho más lamentables. Ya casi resulta imposible movilizarse por calles, pasillos, centros comerciales, parques y hasta los mismos restaurantes, hoteles y oficinas, sin exponerse a atracos, raponazos, peleas, disturbios, paseos millonarios y demás actos delictivos. El microcentro es un caos para desplazarse en vehículos o a pie. Los parqueaderos además de insuficientes son costosos y mal presentados. Nadie controla esos precios. Mucho menos su estructura.
Toda política pública de seguridad ciudadana debe, por principio, responder a los problemas de violencia, delincuencia y crimen que afectan a una comunidad, entendiendo éstos como problemas públicos, que como tales, demandan una intervención desde el espacio público. También debe tener los criterios orientadores para guiar el accionar de las autoridades, debe dar a conocer el horizonte de las estrategias y acciones que se diseñan e implementan, así como los objetivos del Estado, de los gobiernos de turno, de las organizaciones comunitarias, de los gremios y de los medios de comunicación. Es más, sería muy provechoso para todos, hacer uso de las redes sociales para informar, denunciar y gestionar todo tipo de acciones que vayan en contravía de la delincuencia e inseguridad. Es decir, generar valor público.
El valor público sólo es posible cuando existen procesos de negociación y acuerdo político acerca del problema público que afecta a una comunidad y la forma como ésta, con el concurso de las autoridades, pretende solucionarlo. Es decir, que en la medida en que este valor público responde a las preferencias y aspiraciones de los ciudadanos, en esa medida es percibido por el conjunto de la sociedad al ser consumido y disfrutado por la colectividad como un todo y no de manera individual.
Es por eso, por ejemplo, que la política de seguridad ciudadana debe ser consustancial con las políticas de educación, salud, recreación, cultura, empleo y justicia. Esto permite pensar que los avances en materia de educación y cultura, por ejemplo, pueden verse reflejados de manera positiva en las condiciones de convivencia y seguridad ciudadana de una comunidad. De otro lado, reconocer que la seguridad ciudadana es un bien público, un derecho que genera deberes; y tener, además, como puntos de referencia los conceptos de desarrollo humano sostenible, permite inferir que la construcción de dinámicas de convivencia y seguridad ciudadana no es una responsabilidad exclusiva del Estado, sino que, por el contrario, es también una tarea de diferentes instancias socializadoras.
En Neiva se perdió la capacidad de asombro y con ella la sensibilidad social. Pero que no se pierda la capacidad de actuar. Es urgente, desarrollar programas y acciones en doble vía, en los que la participación de los ciudadanos se constituya en un vértice fundamental, pues debe quedar claro que toda política pública de seguridad ciudadana debe generar capital social. Resulta imposible que una ciudad de 400 mil habitantes, no pueda hacer frente a este flagelo que está creciendo de forma alarmante y causando serios daños a la población.
Confío en el liderazgo e inteligencia del doctor Rodrigo Lara para la toma de medidas y acciones frente a estos temas. Estoy seguro que de la mano del colega Aldemar Macías, se hará un buen equipo de trabajo en este sentido. Bienvenida la paz y el postconflicto, y bienvenidas mejores condiciones de vida para los neivanos. Que Dios Todopoderoso los guíe en esas labores.
