Más alla del proceso de paz
Un odontólogo mueco, un nutricionista obeso y un general secuestrado es señal que las cosas andan mal. La difícil situación por la que pasa el país y de manera especial el proceso de paz entre gobierno y FARC son solo una muestra de tantas dificultades que hoy los colombianos vivimos.
Hay temas donde los medios de comunicación y la comunidad internacional le dan mayor relevancia, pero eso no opaca la importancia de las demás preocupaciones que tenemos los colombianos en aspectos como la salud, la calidad educativa, la expectativa creada por el estado en la solución al déficit de vivienda urbana y la deteriorada malla vial o red terciaria que hoy es uno de los tantos males que afecta la competitividad de nuestros campesinos. Sin lugar a dudas los precios de los insumos y la incertidumbre del mercado en nuestros productos, tal como el café, el arroz, el cacao y la ganadería típica, hacen notar la baja productividad del sector agropecuario por factores como la falta de planeación, el desequilibrio de garantías frente a la competencia procedente de los tratados de libre comercio entrados en vigencia y así como la falta de políticas de estado acordes y coherentes, la ausencia de preparación técnica, de recursos económicos y tecnológicos que sumados a las consecuencias del cambio climático hacen que la ilusión por el campo se mengue; sin desconocer que la inseguridad también sigue haciendo mella tal cual como pasa en las ciudades.
Hoy ya no reclaman los cafeteros y se declaran a la espera de las promesas hechas por el gobierno, quieren verlas reflejadas en beneficios, como sostener los precios de sustentación, el control al contrabando y los precios de los insumos así como al monopolio de la comercialización de unos y otros productos, situación que hacen reflejar la perdida de autonomía económica y productiva de nuestros empresarios del campo; pues hoy, son los que administran justicia los que también reclaman y adelantan un paro de más de 40 días que hace pensar en un colapso en tan importante sector, como no recordar al mismo Fiscal General De La Nación, haciendo un llamado a la lucha, por la defensa de la justicia, momento en que el fuera criticado, personaje al que hoy se le ha notado un cambio en su discurso y visto poco solidario con su subalternos y colaboradores. El tema de las cárceles es una bomba de tiempo interna y externa, ya que al interior la sobrepoblación carcelaria que se ve traducida en hacinamiento, insalubridad, violación a los derechos humanos y a la dignidad humana, así como la falta de espacio para asegurar a quienes delinquen libremente por las calles y campos de Colombia, situación que hace típica y de común denominador a jueces en sus tomas de decisiones, a sabiendas de que ya no hay cama para tanta gente y la solución es la detención domiciliaria, la cual, en las condiciones logísticas y presupuestales que tiene actualmente el INPEC es muy difícil de controlar y poder cumplir con tan grande responsabilidad, lo que hace de los maleantes, pandilleros y gibaros, sean los mayores beneficiarios de tal situación para seguir causando tanto daño de manera imperiosa y permanente.
Dicen que para colmo de males la producción petrolera en el 2015 no alcanzara las metas y expectativas, situación que ha puesto también a la mayor compañía colombiana en el ojo del huracán frente al mercado bursátil, sus acciones han caído notablemente, generando un bajón importante de tipo económico y un desestimulo a ese gran puñado de colombianos que con gran expectativa lo vimos en su momento un elemento importante y solido de inversión. Temas como el crecimiento de la informalidad laboral son sumamente preocupantes, tal como también lo es, la situación de la educación que se ve afectada tanto en la improvisada metodología de becas que podrían derivar en episodios similares a los vividos por tantos colombianos que se acogieron a los programas del ICETEX y que al momento de graduase se dieron cuenta que habían hipotecado su vida; las perlas encontradas en el manejo de recursos de aquellas universidades que se posicionaron en el medio, gracias a las campañas publicitarias, su corazón económico y curricular son una novela más, calcada de las mejores series noticiosas como los Nule y las famosas pirámides de la época, las cuales cayeron a pesar de su fortaleza económica y mediática donde fueron utilizados e idiotizados tantos colombianos, incluso funcionarios del estado que también cayeron y además no fueron capaces de intervenir, denunciar y controlar a tiempo.
