viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-10-03 08:33

Más, todavía, sobre familia (II)

Creo importante continuar en nuestra presentación de la familia constituida según el orden natural, en contraste con cuanto pretenden “progresistas” demoledores que quisieran avanzar, en algo que si seria “primitivo” y “tarado”, usando el léxico de ellos.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 03 de 2014

La tenacidad de ellos en su empeño hace que sigamos con arraigo cristiano, y en unidad de tantas respetables religiones, en la reafirmación de que cuando se respeta el orden natural en relación con la familia, cuando se respetan milenarias culturas y universales principios religiosos, que lo reclaman, tenemos algo que es considerado como “célula primera de la sociedad”. Familia, así constituida, por un varón y una mujer que se aman y complementan con sus dotes características, y engendran  unos hijos que cuidan y forman para servicio de la comunidad humana, son “escuela de virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan” (Vaticano II Ed. m. 3).

         Admirable, y gran servicio a la humanidad, el aporte de la Iglesia Católica al dedicar innumerables paginas para destacar la trascendencia tan grande que ha tenido, y debe tener, una autentica familia, no ejerciendo “inquisidor” sino de construir y reconstruir, debidamente, la sociedad. Es que el propio Jesucristo rescató para sus  fieles seguidores de ciertas condescendencias, ellas si del Antiguo Testamento, dadas por Moisés por la “dureza de sus corazones”  (Mt. 19,8). A esas permisiones, de épocas primitivas, es a las que nos quisieran llevar los destructores de hogares que estiman con bases “taradas”, pero que en realidad son salvificas y señaladas por el Rabí de Galilea.

         Precioso el documento “la iglesia ante el cambio” del Episcopado Colombiano (1969). Se presenta allí la familia autentica como “formadora de personas”, y “promotora del desarrollo”. Ya vendría, luego, la admirable Exhortación “Familiaris Consortio” (22-11-82)de Juan Pablo II que señala las familias, fundadas en el orden natural, como ambiente benéfico para los niños, protegidos desde el vientre materno con “profunda estima por su dignidad personal y como necesario servicio a sus derechos (n.26). Es esto la que con amor al mundo y a Colombia, no con mentes “taradas”, seguiremos defendiendo a capa y espada.