sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-02-20 08:53

Mujeres en vilo, lucha de género

Ana María Rincón Herrera

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 20 de 2017

La participación política de las mujeres representa uno de los más importantes logros en las últimas décadas. Los hechos y las cifras no solo hablan de los avances sino también de los obstáculos y retos que aún persisten, es un escenario difícil al que se enfrentan a diario luchando en pro de la igualdad y respeto de género. El rol de las mujeres en la historia como líderes públicas y como potenciadoras del desarrollo de los países, fue por mucho tiempo invisibilizado y ha sido relegado a un segundo lugar.

No menos cruel es el panorama que viven las mujeres en el conflicto armado tanto las que son víctimas de la violencia, como las que son miembros de grupos armados ilegales, pues de acuerdo a investigaciones como la de la publicación del libro “el Regreso del Infierno, Historias de los que Volvieron”, en el cual se narran historias de los soldados y policías que estuvieron secuestrados por las FARC, se describe la difícil situación que viven las mujeres que conforman las filas guerrilleras. 

Así lo reconoce también la Corte Constitucional de Colombia: “La violencia ejercida en el conflicto armado interno colombiano victimiza de manera diferencial y agudizada a las mujeres…estamos expuestas a riesgos particulares y vulnerabilidades específicas dentro del conflicto armado”.  Los continuos riesgos derivados del conflicto armado, conllevan a “inequidades e injusticias propias de la discriminación, la exclusión y la marginalización habituales” y las mujeres colombianas lo hemos vivido en algún momento de nuestras vidas, discriminación o descalificación tanto en espacios públicos como privados, y eso sin pensar la situación que viven miles de mujeres que tienen que trabajar en un entorno de violencia y la situación de inseguridad no es la mejor.

Hoy existe una transformación en nuestros proyectos de vida, tenemos que competir en un mundo globalizado, con nuevos retos profesionales, económicos y sociales, roles familiares distintos, y debemos ser fuertes, sin importar las circunstancias, y al tiempo enfrentadas a una lucha de género en una sociedad que cada día nos exige mayor perfección. Tenemos la obligación de ser buenas en esencia y es a las únicas que se nos exige en todos los ámbitos no fallar, no se nos permite el fracaso, no se nos perdona fallar en el proyecto familiar, no se nos permite mostrar nuestra sensibilidad femenina porque somos calificadas de histéricas, no podemos cansarnos porque tenemos la responsabilidad de cumplir en el trabajo y en la casa por igual.   

Actualmente cumplimos roles de mayor importancia, nuestro liderazgo en el marco de las negociaciones de paz debe ser tenido en cuenta, el fortalecimiento de la democracia y la redistribución del poder regional, contribuyen a una paz sostenible en el tiempo. Las mujeres concejalas, diputadas, y congresistas tenemos que cumplir un papel decisivo de construcción de tejido social y de reconciliación, independientemente de si se encuentran en regiones más visibles o más apartadas; y para ello, el sistema político debe darnos la oportunidad de ser protagonistas de la democracia a través de su participación en las corporaciones públicas. Para mantener la paz y respetar la democracia se debe garantizar la inclusión y la representación equitativa de los ciudadanos de las regiones de Colombia dando participación a mujeres y hombres.

En la política hay obstáculos debido al machismo de los competidores que pretenden sacarnos a codazos de la vida pública, algunos pocos se sienten amenazados cuando ven que somos muchas las mujeres que quieren hacer aportes significativos a la comunidad haciéndose visibles y destacándose significativamente por su constancia y perseverancia a la hora de emprender proyectos.  Las mujeres cumplimos una gestión preponderante en los sectores privado y público y en las altas cortes, jugamos un rol definitivo como madres y miembros de familia, somos mujeres integrales, competitivas que valerosamente enfrentan los grandes retos de la sociedad con éxito porque nos proponemos tener una vida armónica y equilibrada que busque servir a los demás y para lograrlo tenemos que tener un sentido de liderazgo y luchar contra estas fuerzas impositivas de unos pocos que buscan desestabilizarnos en el plano profesional y emocional.

La discriminación por razones de género, obstaculiza en el ejercicio político de congresistas, concejalas y diputadas. Los testimonios de algunas contienen historias sobre estigmatización de su labor por parte de sus compañeros hombres en las corporaciones públicas, de sus contendores políticos e inclusive de sus parejas, así como las barreras al acceso y a la participación a consecuencia del funcionamiento imperfecto de los diseños institucionales del sistema político colombiano. Incluso cuando se trata de destacar el éxito en su gestión descalificados o minimizadas en algún momento a través de frases despectivas por su condición de ser mujeres.   

Se señala que “las dinámicas de poder existentes entre unos y otras en razón a los arreglos patriarcales de género originan barreras importantes para el acceso y permanencia de las mujeres en escenarios públicos de participación, y en especial en aquellos que representan un mayor ejercicio de poder”. Existe una baja presencia de mujeres en cargos de elección popular y en cargos uninominales y de libre nombramiento y remoción, lo cual afecta negativamente el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres y por ende la calidad de la democracia. La escasez de mujeres en cargos de elección popular es histórica. Desde 1958 hasta 1988, la participación de mujeres en el Senado de la República solo alcanzaba el 2%.  Posteriormente, luego de ser promulgada la Constitución de 1991, dicha cifra en la cámara alta ascendió al 7%, y en la cámara baja se situó en el 9%., sin embargo, por la LEY DE CUOTAS para el periodo 2014-2018 el número de mujeres ascendió a 22.5% y en la Cámara a 16.9%, cifras sin precedentes en la historia del país.